ex duna humedal río maipo
Ubicado entre las comunas de Santo Domingo y San Antonio, es el principal humedal de la zona central y parada obligada de las aves migratorias en Chile. Manuel Contreras y José Luis Brito, dos académicos y activistas, estudian y defienden este cuerpo de agua de la erosión, de la mano humana, del cambio climático y del megapuerto de San Antonio. Riesgos que ponen en peligro inminente este paraíso de la biodiversidad.

 

Por Rodrigo Córdova y Jorge Marchant.

El profesor de la Universidad de Playa Ancha Manuel Contreras, ha especializado su  licenciatura en matemáticas y magister en estadística hacia los problemas medioambientales. En 2010 inclinó su línea investigativa hacia los riesgos naturales en la zona costera y ha sido testigo del abatimiento de todo el sistema de humedales del litoral central. Desde el Centro de Estudios Avanzados de la UPLA, ubicado en Viña del Mar, el profesor participa de una  videoconferencia con otros académicos que estudian las playas. Pasa sus días haciendo clases, investigando, observando y monitoreando el comportamiento de los humedales desde el Yali en Santo Domingo hasta La Serena. En sus años de estudio, se encontraba con descripciones que no se asemejan a lo que hoy tiene que vivir “hay eventos que ya no se dan. Se decía que llegaban un par de marejadas en el año y erosionaban la playa pero que se recuperaba rápidamente. A mi me tocó ver otro mundo, ver marejadas cada dos o tres semanas, en donde no tienes cómo recuperar la erosión y se empieza a acelerar el desgaste costero. Donde había una duna, lo ves todo plano ahora”. 

El Río Maipo es el cuerpo de agua más importante de Chile central. Lleva el agua dulce de la Cordillera de los Andes a lo largo de 250 km hasta el encuentro con el agua salada del océano Pacífico en la Región de Valparaíso.  En esta simbiosis entre el agua de los glaciares y el agua del mar crea un estuario que forma parte del humedal costero Río Maipo. Hoy, tanto el humedal como el río se encuentran en riesgo. El cambio climático, en particular las constantes marejadas, la acción nociva de las personas y la próxima construcción del megapuerto de San Antonio configuran un destino incierto e irreversible para el humedal y para las especies que ahí se encuentran. 

Manuel Contreras no comenzó a estudiar los humedales por un interés particular, sino por que el poco financiamiento con el que contaban sus áreas de interés, esto lo derivó a hacer estudios que fueran menos costosos y más financiables. De ahí se dio cuenta que una buena opción eran los humedales, “son muy sensibles, como son tan delicados, tú haces cualquier cosita y en el humedal se amplifica”. Desde ese momento, en el 2010, pudo dar cuenta de la relevancia que tienen a nivel medioambiental y sobretodo el humedal del Río Maipo. El estudio del corredor de humedales en la zona central, funciona como un “macro indicador de cambio climático, de fenómenos naturales y en el fondo es un sistema de alerta”  afirma el académico.

El humedal del Río Maipo tiene un importante valor biológico dada la cantidad y diversidad de especies que habitan en él como el pilpilén, el zarapito, pato jergón chico, el playero blanco y la gaviota franklin. Sin duda es un gran atractivo para académicos, turistas y avistadores de aves  por la cantidad de especies de pájaros que se pueden encontrar en el humedal. El 94% de estas aves son endémicas de Chile. Según la organización Ebird, en el humedal se encuentran hasta 180 especies distintas de aves, que representan un 34% de la avifauna nacional. Un fenómeno que no ocurre en otros lugares de Chile, solamente en pocos puntos del corredor de humedales que comienza en Canadá y termina en Puerto Williams.

Ave zarapito
El zarapito es un ave migratoria que tiene como paradero obligado el humedal del Río Maipo. Ahora con las amenazas a las que está expuesto el cuerpo de agua, esta especie puede reducir el número de ejemplares en  este nodo importante del cordón de humedales americano.

 

 

Ave pilpién sobre una roca en la orilla del mar
El pilpilén es un ave migratoria llega en grandes cantidades al humedal Río Maipo. Es uno de sus puntos principales de descanso y residencia.

 

 

Garviota franklin en pleno vuelo con alas desplegadas
La gaviota franklin, que es migratoria, se junta por miles en el humedal, llega en primavera y se mantiene hasta principios del otoño, rondando los 20 mil ejemplares. Es un sitio de descanso que para esta especie muy relevante.

 

 

José Luis Brito, director del Museo de Historia y Ciencias Naturales de San Antonio, es conservacionista, especialista en vida silvestre e historiador. Oriundo del puerto, siempre estuvo en contacto con el espacio natural de su provincia natal. Brito llega al museo ubicado en la cima del Cerro Llolleo mientras  dirige a todo su equipo en todo tipo de tareas, desde lo que tienen que poner en la pizarra -promocionando el aniversario del museo- hasta la reubicación de un nido de chincoles juveniles que están cerca de una zanja y pueden correr peligro de quedar atrapados ahí. Congrega a diez miembros del personal del museo casi todo para mover un bote de madera del modelo “San Antonio” y que hoy están descontinuados, “todo lo que ustedes ven en el museo se ha recolectado bajo mi dirección, o directamente por mi o donaciones o expediciones, colectas, etc.”, relata el director. 

Brito afirma que el problema del humedal no es el contacto con el mar, siempre el estuario ha tenido proporciones mayores o menores de agua salada, sin embargo, coincide con Contreras que las marejadas han aumentado y pueden significar un cambio en la composición del estuario y, en consecuencia, cambiar las especies que ahí viven.  El director del museo, ha sido testigo de la pérdida de las dunas. Cada año que pasa, hay menos dunas que protegen al humedal, “tres masas dunarias, en una distancia entre 80 y 90 metros de playa han desaparecido, entre el 2010 y el 2019”, mientras tacha las dunas que dibujó en un papel ilustrando que lo único que protegía al humedal del mar. Emilio Oyarce, guardaparques del Humedal Río Maipo, afirma que solamente han sido 20 metros de playa los que han desaparecido, lo que no genera un cambio significativo en la composición del cuerpo de agua, afirma sin un estudio que lo respalde. Sin embargo, coincide con los dichos de José Luis: “Si este fenómeno se prolonga en el tiempo, puede hacer desaparecer vegetación del humedal, y por lo tanto, las especies que ahí vienen a descansar”. 

Tres masas dunarias, en una distancia entre 80 y 90 metros de playa han desaparecido, entre el 2010 y el 2019″

 

Diego Urrejola, director ejecutivo de la Fundación Cosmos, organización que se dedica a habilitar y desarrollar parques que incentiven y promuevan la conexión con la naturaleza desde el 2014, junto a la Municipalidad de Santo Domingo, son los responsables de las 40 hectáreas protegidas dentro de las 800 hectáreas que tiene el humedal. Urrejola destaca la importancia de estos cuerpos de agua para el medio ambiente, así como Contreras los llama “riñones de la tierra”, Urrejola explica que “estos proveen una serie de servicios ecosistémicos relacionados con el suministro, regulación y purificación del agua y reposición de aguas subterráneas. También cumplen un rol clave en la adaptación del cambio climático, donde los humedales absorben los excesos de agua que vienen de las lluvias, marejadas y entrega agua en casos de sequía”.  El director agrega que estos cuerpos de agua son parte importante en el control de la erosión y la mitigación y adaptación al cambio climático, “por un lado absorben el CO2 de la atmósfera y ahí puede quedar almacenado por cientos o miles de años si el humedal no se interviene. Al contrario, si el humedal es intervenido, este CO2 se libera. Hay estudios que indican que el potencial de absorción de todos los humedales del mundo es incluso superior al que realizan todos los bosques del mundo”. 

Manuel Contreras y José Luis Brito no se conocen, pero si han escuchado el uno del otro. Manuel actúa desde la academia y José desde la playa. Los dos han sido testigos de la pérdida del humedal y lo poco que se puede hacer, frente a las marejadas y al cambio climático, y lo poco que se hace respecto a los vehículos que pasan y dañan las dunas. Además coinciden en que poco pueden hacer frente a la construcción del megapuerto y es clave para ellos realizar estudios y levantar información para defender este lugar. 

 

Lo Inevitable

Uno de los problemas principales que amenazan la estabilidad del Río Maipo tiene que ver con la falta de agua que trae el caudal. Eduardo Arellano, académico de la Universidad Católica de Chile, del Departamento de Ecosistemas y Medio Ambiente demostró en su estudio que el caudal debería tener 200 mts³ por segundo, mientras que hoy el caudal es inferior a 10 mts³ por segundo.  Es decir, que ha perdido un 95% de su caudal normal. Eso se explica según Contreras, por la falta de precipitaciones, sequías y la presencia de represas. Sin embargo, un elemento que no ha sido tomado en cuenta, que afecta directamente la composición de las playas y los humedales costeros, son las marejadas.

El caudal debería tener 200 mts³ por segundo, mientras que hoy el caudal es inferior a 10 mts³ por segundo.  Es decir, que ha perdido un 95% de su caudal normal».

El humedal se encuentra en la costa, y hasta hace una década estaba totalmente protegido por dunas que tomaban lugar en la playa y separaban al humedal del mar. Actualmente, las marejadas han ido derribando estas dunas, explica el académico de la UPLA, lo que provoca la entrada de agua salada al estuario y al humedal mismo, “ese tipo de marejadas, en los años 60 hasta comienzos de los años 80, eran alrededor de 5 a 10 en un año, es decir, una marejada extrema en uno o dos meses. En ese tiempo las playas son capaces de recuperarse por la dinámica propia de las playas. Pero hoy en día el número de marejadas extremas son de 20 por año, una cada dos o tres semanas, y la duna no alcanzan a recuperarse”. Entonces, la consecuencia, agrega Contreras, es que se saliniza la vegetación y alimentos de las aves del humedal que antes dependían del agua dulce, por lo tanto son reemplazados por especies marinas y cambia completamente el ecosistema.

Francisco Pozo, biólogo marino y doctorando de la UPLA, está realizando un levantamiento único en Chile sobre las comunidades de microbios en los humedales de la zona semiárida de Chile Central. Desde su casa en Valparaíso, en la ventana que da al puerto, muestra informes y gráficos llenos de información sobre esta comunidad invisible ante los ojos del humano, y antes de su investigación, invisibles para la comunidad científica chilena. Pozo afirma que los humedales son ambientes plásticos, tienen la capacidad de adaptarse ante las adversidades, sin embargo también apunta a la fragilidad de estos: “Cualquier efecto ambiental, como una marejada por ejemplo o cualquier cosa climática, lo puede cambiar de forma definitiva”. 

José Luis Brito, ha sido testigo de la pérdida de las 3 cadenas de dunas que protegían en humedal. Poco a poco, se fue dando cuenta de que las marejadas se llevaban un pedazo de duna, generando un escalón o peralte en la playa que nunca desapareció, al contrario, se pronunciaron aún más y avanzaron hacia el humedal, arrasando lentamente los restos de duna: “Como la duna desapareció de la barra que impedía el paso del mar, el agua ahora ya no es detenida por la duna y entra a los pajonales del humedal. Como los pajonales , totoras y juncos crecen en ambientes de agua dulce , al entrar agua salina, estos se han reducido a la mitad. Todo lo que antes tenía vegetación de pajonales, ahora es playa, sin mucha vida digamos”

avance del deterioro de la duna
Esta duna se ha ido deteriorando con el tiempo,. Antes, el cordón dunario se extendía por la playa, hoy ha perdido terreno y no es capaz de recuperarse.

Diego Urrejola, pasea por la playa y identifica los lugares que antes tenían vegetación, hoy están cubiertos de arena. Donde había pajonales verdes, con pajaritos y con toda la biodiversidad, hoy es un peladero, un desierto”. Existe una altísima vulnerabilidad en toda la costa de Chile y la playa de Santo Domingo. Según el estudio encargado por el Gobierno “Determinación del riesgo de los impactos del cambio climático en las costas de Chile”, es una de las tres que muestra mayor tasa de daño en todo el país. “Básicamente el escenario es de alto riesgo para hacer una intervención de gran escala en la costa y por otra parte esto muestra también la urgencia de conservar los humedales como el Maipo para amortiguar los efectos del cambio climático en las costas”, agrega Diego Luna Quevedo, especialista de conservación de la Red Hemisférica de Reservas para aves playeras.

 

Lo evitable

El comportamiento del mar en los últimos años ha sido muy inusual: “las marejadas están llegando muy adentro y se están comiendo la playa. Entonces hemos visto que va perdiendo terreno el humedal. Ahora en términos de impacto ambiental no nos preocupa mucho ya que la naturaleza es súper dinámica y este tipo de ecosistema costero lo es. La naturaleza se va quitando espacio con las marejadas. Pero eso es acción de la naturaleza, no hay mucho que hacer. La única lección que hay que sacar de ese tipo de estas situaciones es que la naturaleza es dinámica e inteligente”, dice Diego Urrejola.

Donde los especialistas coinciden es que sí se puede trabajar en cuanto a efectos antrópicos se refiere, es decir, la mano del hombre. Durante muchos años, en la parte más interior del parque, se depositaron los desechos vegetales de la comuna de Santo Domingo. “Por ejemplo cuando hacen podas y juntan ramas, estas las desechaban ahí. Sobre todo después del terremoto del 2010, también depositaron escombros, y el paso de esto a la basura domiciliaria, fue rapidísimo. Se convirtió en un basural, aunque lo más visible eran las ramas. Eso está siendo reconvertido, removiéndolas, enterrándolas y chipeándolas”, agrega Urrejola.

Diego Luna Quevedo, considera que “el tipo de impactos humanos son más bien disturbios que tienen que ver particularmente con el tema de los perros en el área. Tanto perros asilvestrados como perros domésticos con los que la gente no hace una tenencia responsable y esto genera una perturbación en el descanso y la alimentación de las aves playeras. Esos son los disturbios antrópicos más relevantes”.

Rodrigo Barros, Presidente de la Red de Observadores de Aves de Chile, agrega además de los perros, que “vehículos y deportes náuticos son un problema para los humedales en general. A nivel global la situación es bien dramática y Chile no está lejos de esto. Además el lugar es ideal para la práctica del Kitesurf”. José Luis Brito también se refiere a este deporte náutico: “Después aparecieron los Kitesurf, que eran de uso en el mar, pero los niños no encontraron nada mejor que utilizarlos en el río, otro problema. Por otro lado a los cazadores también los hemos ido parando. Además, un día antes del año nuevo, probaban los fuegos artificiales de la Torre Entel en la playa de Marbella que colinda con el humedal. También los paramos”.

Sin embargo, el principal problema que afecta al humedal está a la vista: el tránsito en la playa. Manuel Contreras, académico de la UPLA, dice: “Como ahora está plano y ya no hay dunas, empezó el tráfico en la playa. Aquí todas las aves que anidan y descansan en la playa o son atropelladas son asustadas por los vehículos. Pero además esto te amplifica la erosión. O sea estas son autopistas. La recuperación de dunas no es posible y facilita que el mar facilita que el mar entre sobre la laguna. Cuando van a hacer ensayos para rallys van en camiones y estamos hablando de una reserva nacional. La ley de tránsito faculta a Carabineros para que regule el tránsito en caminos habilitados y una playa no es un camino. Los únicos que pueden regular esto son los de la Armada. Pero la Armada, no puede detener vehículos, porque es una facultad de los Carabineros”.

comparación entre estuario rio maipo 2009 - 2019
En esta imagen se pueden aprecias dos diferencias claves. La primera ( cuadrado) la pérdida de la playa y el segundo (círculo) la utilización de espacio de vegetación por terreno agrícola que extrae más agua del río que el cuerpo de agua puede administrar.

Tierra de nadie 

Manuel Contreras quiere remarcar su punto, porque lo quiere hacer notar y porque lo ha dicho otras veces sin tener respuesta. Los humedales no están resguardados por un ente específico que se preocupe de ellos, un servicio nacional de biodiversidad como él lo llama, que vea de forma integral tanto aves marinas, costeras y áreas interiores. En organizaciones como Conaf, SAG y Sernapesca no hay biólogos que estudian estos humedales afirma, “entonces todos estos problemas naturales están en tierra de nadie, porque Conaf, la Corporación Nacional Forestal, su fundamento es forestar Chile con pinos y eucaliptus”. Además dispara Contreras: “la desertificación que tuvo el Yali, es por las plantaciones de eucaliptus que puso Conaf”. Este mismo vacío, agrega el académico, sucede con los otros servicios mencionados anteriormente, que tampoco tienen relevancia en estos asuntos. 

Este vacío le ha dado espacio a la industria inmobiliaria para construir sobre dunas y humedales. Felipe Moreno, arquitecto, magíster en territorio y paisaje de la Universidad Diego Portales, reconoce que es un fenómeno muy común sobretodo en el litoral central, además, agrega que “principalmente los protagonistas de estos hechos son grandes inmobiliarias, que ven el potencial comercial de estas dunas o humedales. Estos terrenos no traen ningún beneficio estructural, sino al contrario, dificulta su construcción, es decir, aumenta más el valor de construcción, generando la necesidad de utilizar más recursos en el proyecto”. Por su parte Rodrigo Barros, presidente de la Red de Observadores de Aves coincide: “El humedal se ha ido apretando con el crecimiento de San Antonio y Santo Domingo, por lo mismo está muy encapsulado”.

Este encierro, al que está sometido el humedal, terminaría por definirse con la construcción del megapuerto de San Antonio. Diego Urrejola y la Fundación Cosmos bajan los brazos ante la construcción del megapuerto: “Nuestra propuesta es que tenemos que trabajar juntos para evitar que se afecte tanto al humedal. La postura de ‘no al puerto’ sabemos que es inviable, pero queremos que el puerto sea lo más ‘amigable’ posible”. Para Diego Luna el peor impacto no es el actual, sino el que está por venir, que está asociado con el desarrollo del puerto de San Antonio, “básicamente estamos ante dos prioridades nacionales: una que es el puerto, pero también el humedal que ha sido incluido en el plan de conservación de humedales 2018-2022 del gobierno. Por su magnitud, un proyecto como el puerto va a generar fuertes cambios físicos, muy significativos en la morfología del sistema, particularmente en los componentes que son el estuario, la barra, la playa y también el sistema hidrológico”. Rodrigo Barros agrega con preocupación: “El proyecto del puerto de San Antonio va a tener un impacto directo sobre el humedal y no han sido claros en entregar información precisa sobre el alcance de ese impacto, por lo que hay alta preocupación con lo que pueda ocurrir con el puerto”. 

Jose Luis Brito, desde la azotea del museo, mira con desdén  el puerto de San Antonio y la desembocadura del Río Maipo. Mientras indica los límites del megapuerto con el humedal, reconoce la amenaza, y tampoco tiene muchas esperanzas de que el estuario se proteja “no hay mucho que hacer en un país donde han desaparecido el 40% de los humedales y la desecación de dos de tres lagunas de Llolleo es un hecho. En la provincia de San Antonio, de los 58 humedales, 27 cuerpos de agua están secos y  estamos recién en octubre”.

 

 

Créditos audio: Voces de aves chilenas.