Arthur Fleck convertido en el Guasón en Joker
En la que podría ser su actuación más impresionante hasta ahora, Joaquin Phoenix retrata una versión de mayor profundidad psicológica y visceral del enigmáico Joker de DC Comics.

Tal como Shakespeare sorprendió con las profundas caracterizaciones psicológicas de sus personajes, la nueva versión del conocido super villano Guasón deja de lado su imagen como símbolo de acciones malvadas para adentrarse a examinar las circunstancias que transforman a una persona en un fracaso. O en un payaso, como lo concibe Thomas Wayne (Brett Cullen) durante una rueda de prensa tras lamentables olas de violencia y desastres que ahogan a Ciudad Gótica.

Esta pieza de Todd Phillips demuestra sin distracciones la siniestra potencia de nacer en la incongruencia. Arthur Fleck (Joaquin Phoenix), es un hombre que trabaja como payaso pero aspira a ser comediante de stand up, vive con su madre enferma y deteriorada, no ha pasado ni un día feliz en su vida y se mantiene medicado bajo observación de una asistente social, después de salir de un internado psiquiátrico. 

La interpretación de Phoenix decanta como una profundización de las memorables caracterizaciones precedentes a cargo de Jack Nicholson y Heath Ledger, este último quien abrió la vena de la penetrada psicología de un personaje que, antes que eso, es humano. Ledger asomó la potencia de un ser que resulta más misterioso que el propio Batman, pues mientras este tiene una doble vida entre el día y la noche, con Phoenix el Guasón está hundido en una constante ambivalencia que lo define desde sus orígenes. 

El director y el guionista (Scott Silver) se toman las licencias de entroncar más las vidas de estos personajes otorgando una renovada lectura del universo creado por Bill Finger, Bob Kane, Jerry Robinson en 1940. Un círculo perfecto de causas y consecuencias, donde el adjetivo de “antagónicos” encaja más que nunca para definirlos como dos caras de la misma moneda. Arthur Fleck convertido en Guasón es el resultado de una lucha contra su despreciable y difuso pasado, rescatando el enigmático y poco aclarado origen de esta figura de DC Comics. La propuesta de Phillips, quien cuenta con un historial de dirección en un género distinto al experimentado en “Guasón”, es una apología de los excluidos y los raros, algo que mantiene de obras previas como Borat (2006) y A Star Is Born (2018), con personajes que se encuentran reprimidos pero latentes, a la espera de un reconocimiento.

La actuación visceral y exuberante de Phoenix deja ver, literalmente, hasta los huesos de un alma eternamente contradictoria. Ríe cuando no amerita y su misión en la vida no se corresponde con su atormentada existencia y el sobrenombre que le tiene su madre es un guiño a la locura que rodea su mundo.

 

La secuencia no permite arbitrariedades en un camino que es cada vez más denso, cargado de desprecio, anarquía, odio y desesperanza que encajan a Fleck en una miseria sin salida. Todo ello alimenta una bomba que implosiona reiteradas veces hasta llegar a explotar, en este caso, como una gran payasada. 

 

JOKER

Dirección: Todd Phillips.

Con: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Zazie Beetz, Bill Camp, Frances Conroy, Brett Cullen.

121 minutos.