Ana Tijoux es mejor conocida como la MC (Master of Ceremonies, en el mundo del rap) por su destacada trayectoria musical.
La destacada MC regresa a Chile con una larga lista de compromisos artísticos, luego de casi tres meses de haberse radicado en Francia, como parte de una nueva etapa creativa de su carrera. En entrevista con “Sábado”, la cantante conversó sobre los procesos actuales que está llevando en su faceta actoral, la grabación de su último disco y de mirar a Chile desde afuera y dentro, en un continuo ir y venir que enriquece su producción. 

Es un viernes de comienzos de octubre, pero no cualquiera. Ana Tijoux (41) cumple una semana de vuelta en Chile, con una cargada agenda que la ha llevado desde el Festival Victor Jara a recibir, esa misma noche, el Premio a Ícono del Rock Chileno en La Cumbre 2019, primera vez que este reconocimiento se hará a una artista mujer. Llegó el pasado sábado 31 de octubre y desde entonces no ha parado. Esta mañana, en su departamento junto a su equipo que camina de un lado a otro con los preparativos del evento, la destacada MC recibe a “Sábado” entre personas que van y vienen llenando de vida el lugar.

¿Cómo se siente el estar de vuelta en Chile?

La verdad no lo he procesado. Porque si bien uno siempre lee noticias, es muy diferente estar donde eso está vibrando. Entonces claro, por más que uno lea, siempre es diferente estar en el país y registrando los sucesos mismos estando en el lugar. Aun así, ha sido emocionante con la gente que he alcanzado a ver, pues he tenido harto trabajo y eso, tal vez, no me ha dado la posibilidad de palpar la temperatura política o social de lo que ha ocurrido, tan solo pinceladas de lo que me cuentan amigos y conocidos a la pasada. Por ello, creo que todavía no te podría decir cómo lo veo realmente, porque creo que lo voy a entender quizá en una semana más.

En cuanto a tu nueva faceta en la actuación, ¿cómo sientes que ha evolucionado?

Bueno, la verdad no siento que tenga tanta experiencia en ello todavía, pues solo lo he hecho dos veces (se ríe un poco). Pero hasta ahora ha sido una experiencia maravillosa, algo totalmente distinto a lo que hago. Las dos oportunidades que he tenido han sido increíbles y entretenidas, como otro soporte de poder expresar y…

Tijoux se excusa un momento, puesto que una voz infantil ha aparecido en escena. Su hija menor se ha acercado. La toma, se ríe un momento por la espontaneidad pueril y su manager la asiste mientras la cantante retoma, con gracia, la entrevista. 

—Como te decía, una situación maravillosa para poder experimentar el tema de la creación en la actuación.

Las dos incursiones de la artista en la actuación son en la serie La Jauría, producida por Fábula y en la que compartió set con las actrices Daniela Vega y Antonia Zegers. Su participación en la producción comenzó como creadora de la banda sonora del proyecto, y se terminó sumando a uno de los papeles de la historia que busca contar el polémico caso “La Manada” de España, en el que cinco hombres violaron en grupo a una joven durante las festividades de San Fermín de Pamplona. Otra de las experiencias se trata de un rol protagónico en una coproducción chileno-argentina que se encuentra en proceso, y del cual aún no se revelan detalles. 

—¿Sientes que hay una simbiosis entre tus dos facetas artísticas?

—Creo que todo lo que uno hace afecta a tu mundo. Todo es correlativo y está unido. Así que obviamente, no sé de qué manera, esto va a influir en lo que yo haga. No sé si algo va a cambiar o no, pero claramente va a haber una influencia. 

Su hablar es acelerado, pero en un tono moderado y calmado. Sus palabras son tan espontáneas como pensadas. Su presencia, como siempre, refleja un allá y un acá que no es fijo y que está en constante movimiento. 

El pasado 8 de junio, Tijoux celebró sus 22 años de carrera con un concierto en el Teatro Caupolicán, el cual sirvió tanto de festejo como de despedida de su residencia en Chile, para mudarse a Francia. En variadas entrevistas al respecto, comentó que necesitaba moverse y “desacomodarse”, salir de su “zona de confort” para alimentar su proceso creativo y grabar su nuevo disco allá. Igualmente, meses antes de la mudanza se casó con el también músico francés Jon Grandcamp en una ceremonia oficiada por la comediante Natalia Valdebenito. Ante todos estos cambios, su esencia de no tener nada definido por completo” se ha mantenido. 

—Anteriormente has comentado que tu nuevo barrio en Francia ejerce influencia en tu nuevo disco. ¿Qué podremos encontrar en él? 

—Donde uno vive, lo que comes, lo que haces, afecta mucho. Lo que ves, lo que sientes. De manera natural todo se mezcla. Aún así, la grabación está en proceso y no me atrevería a decirte en términos concretos cuál sería la influencia, pero obviamente que algo de eso está tocando la producción. 

Cuando tú estás muy metido en un lugar, y dejas de mirar otros espacios, obviamente que tu lectura sobre ese territorio llega a ser mucho más cerrada. Entonces por eso me gusta esa posibilidad de apertura y cerradura, de mirar muy adentro y muy hacia afuera.

—En esta época de lo digital, ¿cómo ves el tema de las redes sociales en la carrera de los artistas?

—Lo tomo y no lo tomo. Porque no creo que un artista se pueda validar por las redes sociales, es solo una herramienta adicional. Creo que obviamente ayuda, es una plataforma para difundir contenido, pero no te podría decir que es un aliado fundamental. Uno simplemente lo usa, pero no ando todo el día pegada al celular publicando cosas (se ríe nuevamente, con un dejo irónico). Tiene que ver mucho con la edad, con un tema generacional y también cuán absorbido estás por una máquina, pues al final del día es eso, una máquina. Algo muy violento. Puede ser un gran aliado o un gran enemigo, depende de cuánto tiempo le avoquen a un aparato externo. 

—El premio que recibirás esta noche en La Cumbre, ¿qué opinión le merece?

—Es un tremendo honor y un agradecimiento. Creo que hay una gran trabajo ahí de todas las personas involucradas de hacer el evento La Cumbre que pueda mostrar una parte de la música chilena. Me parece algo muy bueno que haya paridad, en términos de igualdad en la cantidad de hombres y mujeres en el afiche. Espero y ansío el día en el cual esto ya no sea tema ni sorpresa, sino que ya se haya normalizado. Pero ese esfuerzo obviamente suma, nada resta. Es una sumatoria y ayuda. Y respecto al premio, pues un tremendo honor y ojalá otras compañeras pues se lo ganen también. Hay muchas colegas que se lo merecen.

—¿Cómo te concibes en este re-regreso a Chile? ¿Te sientes ajena o compartes elementos de ambos lados?

—Esto me pasa con todos lados. Chile es diferente porque acá tengo mis raíces, la sangre siempre tira. Pero me pasa un poco con todos los lugares. Me gusta sentirme muy de un lugar y extranjera también porque te permite mirar con otros ojos, siempre me ha gustado eso. Lo siento como algo bueno, el poder observar con más distancia.

—¿Tu creación está atravesada por ese proceso?

Yo creo que sí. Y cuando vivía en Chile me pasaba lo mismo, exactamente igual, por eso no es algo que se genere solo porque ahora vivo en Francia. Lo he conversado también con otras personas. Cuando tú estás muy metido en un lugar, y dejas de mirar otros espacios, obviamente que tu lectura sobre ese territorio llega a ser mucho más cerrada. Entonces por eso me gusta esa posibilidad de apertura y cerradura, abrir y cerrar, de mirar muy adentro y muy hacia afuera; creo que es muy sano siempre. No solo para el proceso creativo, sino para cualquier actividad del pensar y del comunicar.

Antes de irse de Chile, comentó que le hace sentido seguir cantando las canciones de sus comienzos, que reflejan problemáticas sociales del país, puesto que dejar de cantarlas significaría que estos han encontrado solución. “Y este país está lleno de problemas sin solución”, aseveró.

Ana tiene poco tiempo, en un día tan importante como ese. Se despide cordial para partir a otras entrevistas, mientras su equipo sigue en movimiento.

En ADN Radio, pocas horas más tarde, se entera durante una entrevista que la Intendencia de Rancagua que el festival La Cumbre se cancela por no contar con los requisitos de seguridad necesarios para llevarse a cabo. “Es lamentable, porque creo que todas las plataformas de la música nacional son espacios muy importantes para mostrar el talento que existe, hay esfuerzo de mucha gente detrás”.