Alimentación en tiempos de Covid-19: amenazas y oportunidades

por Doménica Garcés

No cabe duda de que la pandemia de coronavirus afectó diversos aspectos de nuestra vida, desde lo laboral hasta nuestras relaciones sociales. Pero, además, la crisis sanitaria marcó un antes y un después en la atención que ponemos a nuestra salud en general, especialmente para evitar contagiarnos o infectar a otras personas. Varios expertos mencionaron al inicio de la pandemia que una alimentación saludable es importante para mantener el sistema inmunológico en óptimas condiciones. Sin embargo, el cambio en la rutina provocó cambios, tanto positivos como negativos, en la forma de cómo nos alimentamos. La cuarentena, impuesta para evitar la propagación del virus, promovió en algunos casos el consumo de alimentos saludables, la preparación de comida en casa y nuevos hábitos de ejercicio. Para otros, fue el inicio de una vida dependiente de la comida a domicilio, el delivery y el desarrollo de trastornos alimenticios a causa de la ansiedad de esta ‘nueva realidad’.

Llegamos a pedir hasta 2 veces por semana el delivery en un mes, pero eran cantidades abruptas de comida.»-Christina Connell. 

Christina Connell empezó a notar un aumento en la balanza. La pandemia vino acompañada de varios cambios para ella y su familia, conformada por su pareja y su pequeña hija, quienes se habían mudado de departamento en mayo de este año. “Coincidió que yo estaba terminando mi tesis, tenía dos trabajos, debía estar pendiente de mi hija, recién vinimos a vivir juntos, así que fue una etapa llena de cambios”, comentó Connell. La pareja decidió independizarse de sus familias y empezar una vida juntos. No obstante, el encierro causó que el servicio de comida a domicilio se convirtiera en la primera opción a la hora del almuerzo y la cena. “Llegamos a pedir hasta 2 veces por semana el delivery en un mes, pero eran cantidades abruptas de comida. Somos tres, pero siempre pedíamos dos pizzas, un acompañante, la bebida y un postre”, agregó. La joven asegura que desde el inicio de la pandemia hasta la fecha subió 7 kilos, lo que la llevó a atravesar un cuadro de ansiedad por su aspecto físico. “Hubo días que no me quería parar de la cama porque me sentía mal. Llegué al punto de decir, ‘bueno estoy tan gorda que esta será una comida más’ y así llegaba hasta la noche. Ya no me importaba”, lamentó. 

 

Los expertos recomiendan el consumo de verduras y frutas para proteger el sistema inmunológico. Foto: Freepik.

A pesar de su situación, Connell se dio cuenta que era necesario empezar a cambiar su dieta para sentirse mejor. Es vegetariana y desde hace poco decidió reemplazar la ingesta de carbohidratos procesados por productos más naturales. “Hace una semana empecé a comer mejor, como ensaladas con garbanzos, hamburguesas de lentejas y otros inventos que he encontrado”, comentó. Lo que vivió esta joven es similar a la realidad de otras personas que atravesaron cambios repentinos en su alimentación debido al covid-19. Karina Papaprieto, presidenta de la Asociación Chilena de Nutrición Clínica, Obesidad y Metabolismo, señaló en un foro online sobre alimentación en tiempos de pandemia que “esta pandemia nos pilló de sorpresa y los hábitos de alimentación se vieron fuertemente impactados. Estos cambios dependen de la realidad de cada persona, es diferente el caso de las personas que hacen la cuarentena en familia a aquellas que viven solas, o también en el caso de las personas mayores. Hay gente que aumentó el consumo de alimentos preparados o industrializados, y hay otros que comenzaron a preparar las comidas, algo que no hacían antes porque sus rutinas se los impedían.”

Esta pandemia nos pilló de sorpresa y los hábitos de alimentación se vieron fuertemente impactados» -Karina Papaprieto. 

La especialista recalcó que este es un momento clave para analizar lo que comemos, volver a alimentarnos naturalmente y probar nuevas estrategias para enfrentar la ansiedad. “No olvidemos que la alimentación está tremendamente ligada a la parte psicológica, y los primeros meses de esta pandemia estuvieron acompañados de mucha ansiedad por no saber qué iba a pasar. Con eso aumentó mucho la ingesta, especialmente, de cosas dulces o productos de alto nivel calórico”, y agregó que en estas circunstancias muchas personas perdieron los ciclos de sueño, por lo que empezaron a comer en horarios que antes no lo hacían. Como recomendaciones generales, Papaprieto mencionó que esta es una oportunidad para dejar de lado los alimentos industrializados y mantener una ingesta de comidas preparadas en casa que sean más naturales. “Este es el momento para empezar a tomar agua, aumentar el consumo de verduras y legumbres, iniciar con rutinas de ejercicio en el hogar, aunque sean leves movimientos y ser más conscientes de lo que estamos comiendo para que, cuando regresemos a la normalidad, se mantengan estos hábitos”, enfatizó. 

Una alimentación saludable, sumado a la actividad física, mejora el estilo de vida de las personas. Foto: Freepik.

Para María Jesús Rodríguez, la pandemia fue una oportunidad para cambiar su estilo de vida. El encierro la motivó a fijarse mejor en los alimentos que consumía, reducir la ingesta de carnes rojas, introducir nuevos alimentos en su dieta e iniciar con la actividad física. “Cuando empezó todo esto yo pesaba 65 kilos; siendo bajita tenía un sobrepeso importante. Venía de una rutina llena de comida rápida, hamburguesas y muchos dulces”, confesó. Rodríguez había atravesado un cuadro de depresión y contaba con licencia médica para estar tiempo en su casa. “Coincidió con la pandemia, entonces aproveché para empezar a hacer ejercicio para pasar el rato, luego dejé de fumar porque limitaba mi resistencia y así me di cuenta que mi estilo de vida mejoró. Hoy estoy pesando 57 kilos”, y añadió que también dio un giro 360 a sus hábitos alimenticios, ya que “yo no hago dieta; ahora tengo una alimentación inteligente en la que reemplacé todos los productos refinados y procesados por alimentos naturales, como la harina de trigo por la de avena, el azúcar por stevia o miel y las mermeladas comerciales por artesanales, son algunos ejemplos.” 

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