Alergias alimentarias: la compleja realidad de los pacientes en Chile

Los llantos no cesaban. Las horas de sueño eran cada vez más cortas. Los dolores de estómago llegaban minutos después de haber comido. Espasmos y retorcijones frecuentes. Los primeros nueve meses de vida de Aerik fueron un constante vaivén de visitas a doctores, pediatras y tratamientos médicos. Isabel Gallardo, su madre, recuerda que alimentar a su hijo era todo un desafío. Aerik rechazaba la mayor cantidad de alimentos, particularmente la leche. “Le daba y empezaba a vomitar, lloraba mucho, no estaba cómodo, tenía hinchada la barriga todo el tiempo. Todos me decían que era normal y que yo estaba exagerando”, dice. 

Cuando Aerik cumplió cinco meses dejó de crecer. La situación para Isabel ya no parecía tan normal como le habían repetido en varias ocasiones, pero los doctores no daban con el diagnóstico. Un reportaje televisivo sobre madres de niños alérgicos a la proteína de la leche de vaca fue la primera señal que llegó a su vida para alertar sobre lo que vendría durante los próximos años. “Vi en la televisión que las mujeres hablaban sobre los mismos síntomas que tenía mi hijo y ahí me di cuenta de que a lo mejor también era alérgico. Entonces empecé a buscar un doctor que supiera del tema”, menciona. 

El 4,9% de los niños menores de un año presentan alergias a la proteína de leche de vaca y otros alimentos. Foto: FAROS

Cuando Isabel recibió el diagnóstico que indicaba que Aerik era alérgico a todas las proteínas animales y a las legumbres, su hijo de un año medía lo mismo que una guagua de seis meses. “Estaba completamente desnutrido. Las alergias irritan tanto al intestino que llega un momento que el cuerpo ya no puede absorber los nutrientes”, lamenta. El siguiente paso fue visitar a un nutricionista y cambiar la dieta tanto para Isabel como para Aerik. La falta de proteína debía ser suplida con alimentos aptos para el consumo del niño, “comía arroz, quinua, frutas, nada que fuese procesado. Empecé a preparar mi propio pan y mermeladas.”

Al cumplir el año y 10 meses, Aerik fue diagnosticado con leucemia. Siguió un año completo de quimioterapias, pero no creció ni un centímetro más. “Los oncólogos solo se preocuparon por su cáncer y no por las alergias. El primer problema fue el descubrimiento tardío de su problema con los alimentos”, expresa Isabel al hablar sobre la falta de educación y conocimiento que tienen las personas sobre las alergias alimentarias. “A uno le dicen ‘no comas nada con leche’, pero va más allá de eso, uno tiene que aprender a leer las etiquetas”, agrega. Un año después el pequeño Aerik falleció. En adelante, su madre se convirtió en una vocera sobre las alergias alimentarias y fundó la ONG ‘Alimentación Inclusiva’ en el 2014 para educar a los padres de familia cuyos hijos padecen de la misma condición.

Estaba completamente desnutrido. Las alergias irritan tanto al intestino que llega un momento que el cuerpo ya no puede absorber los nutrientes” – Isabel Gallardo. 

El caso de Aerik se suma a la cifra que arrojó un estudio realizado en 2016 por el Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, en la que el 4,9% de los lactantes menores de un año presentan Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV). En los niños menores de tres años, la incidencia es del 2 al 5%. En cuanto a cifras a nivel internacional, la Organización Mundial de Alergia (WAO, por sus siglas en inglés), estima que un 2,5% de la población se ve afectada con alergias alimentarias, pero dependiendo del lugar geográfico puede variar entre 1 a 10%

Sin embargo, según Patricia Carmelo, presidenta de la Fundación Creciendo con Alergias, la investigación internacional estima que aproximadamente un 80% de los niños con APLV la supera antes de los tres años. “Esto a veces pasa de un momento a otro y se da porque hay implicancias de la maduración del aparato digestivo y el cuerpo aprende a digerir mejor los alimentos”, argumenta la especialista. 

Las alergias alimentarias han aumentado en los últimos 30 años. Foto: KamranAydinov.

 Aunque en la actualidad hay cada vez más personas que conocen sobre esta patología, aún existe confusión entre los diversos tipos de alergias, así como también saber distinguir entre ser alérgico y ser intolerante a ciertos alimentos. Sylvia Cruchet, gastroenteróloga y nutricionista del INTA, menciona que las alergias alimentarias son un conjunto de enfermedades en las que los síntomas son la respuesta inmunológica del organismo frente a un alérgeno presente en algún alimento. “Las manifestaciones clínicas afectan al tracto gastrointestinal, respiratorio y/o piel, predominando las manifestaciones gastrointestinales en lactantes y niños menores”, dice Cruchet. Con este cuadro sintomatológico concuerda Macarena Sobarzo, inmunóloga del Centro del Alérgico de Chile, quien agrega que “cuando comes algo a lo que eres alérgico te pica la boca o se te hinchan los labios. Esto puede progresar y ser algo más severo. Se hinchan los ojos, hay vómito de inmediato, dificultades respiratorias y hasta pérdida de conciencia.” 

El 4,9% de los lactantes menores de un año presentan Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV). En los niños menores de tres años, la incidencia es del 2 al 5%.»

Los intolerantes al gluten sufren de problemas gastrointestinales y dolores de abdomen. Foto: Freepik

En cuanto al desarrollo de las alergias alimentarias en los seres humanos, Sobarzo indica que las personas nacen con los genes para ser atópico. “Esto es algo que engloba a las enfermedades alérgicas más clásicas. Uno no nace alérgico, las alergias se van presentando. La alergia es una respuesta de memoria. El sistema inmune lo reconoce y de ahí actúa”, puntualiza. Las reacciones inmunológicas pueden ser mediadas por IgE (inmunoglobulina E es un tipo de anticuerpo que responde contra diversos agentes patógenos) y se caracteriza por un desarrollo rápido de los síntomas, desde segundos hasta pocas horas, y pueden significar un riesgo vital. En cambio, las reacciones no mediadas por IgE desarrollan los síntomas luego de varias horas o días. En este segmento se incluyen las intolerancias. La nutricionista experta en alergias alimentarias múltiples, Andrea Valenzuela, aclara que la intolerancia a un alimento no tiene un componente inmunológico. “A pesar de tener reacciones similares a una alergia no mediada por IgE, presenta náuseas, diarrea y dolor abdominal. Se da cuando el organismo no es capaz de digerir correctamente un alimento o parte de sus componentes”, explica la especialista y agrega que el ejemplo más importante en este caso es la intolerancia a la lactosa, que se produce por la falta de la enzima lactasa. Además, engloba a los celíacos, que son personas que presentan intolerancia al gluten presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno. 

Existen 8 alimentos que son los más alérgenos en el mundo, pero a esta lista se suman cada vez más nuevos productos. Foto: Freepik.

Los ocho tipos de alérgenos más comunes en Chile son: leche, soya, huevo, pescado, marisco, maní, frutos secos y trigo. No obstante, existen casos poco comunes que aún son estudiados. Gustavo tiene tres años y es alérgico a los metales pesados que están en contacto con el agua potable. Alison Montiel, su madre, cuenta que a los siete meses su hijo fue diagnosticado como alérgico alimentario múltiple. Todo empezó cuando al darle de beber agua potable, Gustavo tenía dificultades para respirar, presentaba asma, se ahogaba y se le hinchaban los ojos. Su médica tratante le recomendó comprar un purificador de agua y desde entonces, Alison lo utiliza para preparar sus alimentos y bañarlo, ya que una gota de agua no potable puede causarle graves molestias respiratorias. Además, Gustavo también presenta alergias a la proteína de la leche de vaca, al pollo, al arroz, a los mariscos, a los frutos secos, a la soya y a diversas frutas. 

A pesar de que hasta el momento no se tengan cifras actualizadas sobre este tema en Chile, existe la noción de que en los últimos años habría estallado un “boom” de las alergias. Los motivos aún son inciertos, pero los expertos han desarrollado algunas teorías. “Ha habido un aumento en los últimos 20 o 30 años en los países más industrializados o desarrollados”, dice Sobarzo. Por su parte, Carmelo considera que esto se debe a una excesiva higienización. A medida que las comunidades se van modernizando hay más técnicas y costumbres de limpieza que terminan higienizando todo lo que hay alrededor, por ejemplo cerca de un recién nacido. “Eso es bueno porque los proteges de virus y bacterias, pero también eliminas todo tipo de agente que el cuerpo humano necesita para generar su propia inmunidad. Al estar todo su entorno sobre higienizado, tu cuerpo empieza a reaccionar con el agente que encuentra más extraño y ese momento reacciona fácilmente a las proteínas enteras de los alimentos como la leche de la vaca”, aclara.

Las alergias alimentarias son distintas a las intolerancias. Lo define la respuesta del sistema inmunológico. Foto: Freepik.

Chile se convirtió en el primer país de la región en implementar la ley de etiquetado a favor de las personas con alergias alimentarias. Desde el 2010 rige la normativa legal que obliga a las industrias a especificar en las etiquetas de los alimentos procesados si han sido elaborados con productos alérgenos como leche, maní, cebada, frutos secos u otros alimentos. Gracias a esta ley, los pacientes han aprendido a leer el etiquetado y a cuidar su alimentación. Pero, además, desde la sociedad civil se están impulsando nuevos proyectos de ley que ayuden a mejorar la calidad de vida de los pacientes. Consuelo Letelier, abogada que impulsa la Ley de Alergias en Chile e integrante de la Red Chilena de Alérgicos, precisa que entre las ideas que aborda el plan está el capacitar al personal de salud en el tema de las alergias para dar un diagnóstico más acertado; establecer protocolos de acción para alérgicos en el sistema de salud a nivel nacional, y brindar apoyo psicológico y emocional a las familias.

 

 

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