TECHO: en dos años se duplicó la cifra de inmigrantes que viven hacinados

Hablar de campamentos en la actualidad, es usualmente pensar en un no-lugar. En casas improvisadas y ausencia de agua potable. Piso de tierra y muchas personas viviendo en espacios reducidos. Un estudio de la Fundación TECHO arrojó que el número de personas que hoy viven en viviendas precarias aumentó. Según el informe, en Chile hay 43 mil personas que viven en campamentos. Mientras que son 484 mil los que viven en condición de hacinamiento. De este número, 208 mil son extranjeros, lo que significa que del total de migrantes que residen en Chile, un 30% vive en condiciones habitacionales indignas.

Al respecto, el Padre Felipe Berríos, reconoce que “al menos en Antofagasta (una de las ciudades más afectadas por el problema habitacional), casi el 90 % se la gente que vive en condiciones inestables, son inmigrantes. De allí, que entregarles una alternativa digna es un problema urgente, ya que muchos se aprovechan de su condición de vulnerabilidad, de su pobreza y de la necesidad que sufren”.

Inmigrantes son la principal preocupación

Para el director ejecutivo de TECHO, Sebastián Bowen, el problema es complejo y señaló que “el hacinamiento obedece a problemas habitacionales relacionados con la incapacidad de las personas de pagar un arriendo, una urbanización precaria y la falta de integración social”.

Según Sebastián Bowen, el problema habitacional que viven los inmigrantes  responde a la situación de migrar bajo condiciones graves de pobreza. Al respecto, Bowen agregó que el “el hacinamiento está muy relacionado con vulnerabilidad, ya que son personas que llegan a Chile en una situación precaria que si no encuentran un empleo, no pueden insertarse en la sociedad. De allí que sea muy difícil costear una vivienda digna”.

En relación con este punto, Felipe Berríos también destacó que muchos extranjeros son discriminados por este motivo y agregó que “los chilenos se aprovechan de la necesidad con la que llegan estas personas”.

Sobre este punto, Bowen mencionó que  “operar a un mercado habitacional “negro” que implica un subarriendo abusivo y otro tipo de vulneraciones del derecho, como vivir en situaciones inseguras más proclives a catástrofes, incendios, etc., justamente, debido a que ellos se encuentran en una situación legal que muchas veces es complicada”, dijo.

Felipe Arteaga, director ejecutivo de la Fundación Vivienda, también señaló que la superación de esta condición, es un tema complicado. Y señaló que esto se debe a que, por un lado, el gobierno no ofrece soluciones pertinentes con la realidad que viven las personas que necesitan este tipo de ayuda y , por otro, dado que muchos afectados ni siquiera pueden optar a beneficios estatales, por ser extranjeros. Y agregó:“Si se entendiera bien estos fenómenos, se podría diseñar una política pertinente. La solución no está en expulsar a las personas de su barrio de origen, sino que propiciar que puedan quedarse en el lugar que conocen. Hoy hay una serie posibles soluciones pero el ministerio no se ha acercado a las esta”.

Por su parte, el ministro de Vivienda y Urbanismo Monckeberg se mostró abierto a nuevas ideas y sostuvo: “Como ministerio, queremos innovar en materia de solución del problema de vivienda, pero también llamamos a los expertos a ser flexibles”.