Shigeru Miyamoto cumple 66 años y enfrenta baja de ventas en Nintendo

Es diseñador, productor, artista. Es el padre de los videojuegos modernos. Es el Walt Disney del entretenimiento electrónico: “Es el principal artífice de la revolución de los videojuegos. Ha conseguido, con su imaginación, crear sueños virtuales para que millones de personas interactúen y formen nuevas formas de comunicación”, decía el premio Princesa de Asturias de 2012. Todas estas cosas definen a Shigeru Miyamoto, el actual director creativo en jefe de Nintendo, quien hoy cumple 66 años y enfrenta con su compañía un rápido, pero desafiante crecimiento.

Miyamoto llegó a Nintendo en 1977, una compañía que partió en 1889 confeccionando juegos de cartas. El joven diseñador impulso a la compañía a intentar suerte con los arcade electrónicos, a buscar un “nuevo concepto de juguete”. Basándose en los personajes de “Popeye” (Bruto, Olivia y el protagonista), inventó un triángulo amoroso entre un carpintero, una princesa y un gorila. Bautizó al juego “Donkey Kong”. Para su segundo proyecto de arcade, tomó al protagonista de su primer juego y lo duplicó para que existiera la posibilidad de jugar en parejas, decidió que los personajes serían hermanos y los nombró Mario y Luigi. Su tercera idea se basó en transmitir la experiencia de explorar bosques desconocidos a niños de la ciudad, que pudieran transportarse desde sus hogares a un lugar encantado, así nació “The Legend of Zelda”. Ese fue el inicio de una larga carrera de éxitos y el principio de lo que se convirtió en la masiva industria de los videojuegos.

 

 

Alexis Ibarra, periodista especializado en videojuegos, reconoce el impacto que esta preocupación por los personajes tuvo en la marca: “Gracias a Miyamoto, Nintendo tiene personajes entrañables y mecánicas entretenidas. La gente asocia sus personajes a la experiencia de la diversión, esa ha sido la clave de su éxito”.

Economía de la creatividad

La singularidad de Nintendo, con la conducción de Miyamoto, ha sido la creatividad. El enfoque que el director le da a la jugabilidad ha sido su gran apuesta a la hora de desarrollar nuevos productos. Las dos consolas que mantienen en el mercado han sido éxito de ventas gracias a sus diseños innovadores, que no se veían en otros productos del mercado.

El Nintendo 3DS es una consola portátil que experimenta con la superposición de imágenes para crear efectos de imagen tridimensional sin necesidad de anteojos especiales. A pesar de llevar 7 años en el mercado, ha mantenido fuertes ventas por sobre los 6 millones de unidades cada año. El Nintendo Switch, lanzado en marzo de 2017, es un híbrido entre las consolas tradicionales que se conectan a la televisión y el formato portátil del diseño de la 3DS. En su primer año llegó a los 17 millones de ejemplares vendidos, 10 de los cuales fueron en temporada navideña. Debido a este éxito, Nintendo puso una ambiciosa meta de 20 millones de unidades para el año siguiente.

Las altas expectativas de Nintendo son interpretadas como un exceso de confianza por algunos. Axel Christiansen, periodista de videojuegos del portal digital Mouse, explica: “Nintendo no tiene el hardware más poderoso, pero sí el más diferente. Y eso vende hasta cierto punto. Tienen que vender 15 millones de consolas de aquí a marzo, creo que se equivocan en apostar tanto por la temporada navideña”.

Las ganancias netas de Nintendo el año pasado estuvieron alrededor de los US$ 1.750 millones, mientras que su inversión en investigación y desarrollo se limitó a los US$560 millones. A pesar de las bajas ventas del último periodo, sus proyecciones de aquí a marzo se mantienen en US$2 mil millones.