Ser viejo por seis minutos: la gymkana que busca concientizar a los jóvenes chilenos

Abrocharse los zapatos, prepararse el desayuno, subir escaleras, regar las plantas, mandar un whatsapp y abrir la puerta con las llaves eran los desafíos a los que invitaba la actividad organizada por la Universidad Santo Tomás.

Las voluntarias Romina Brochon (29) y Delfina Gómez (20) fueron partícipes de la gymkana en donde tenían que realizar las principales acciones cotidianas para un adulto mayor.

Con pesos de tres kilos en cada brazo, seis en cada pierna y diez en el pecho; muñequeras con vibradores; rodilleras; anteojos borrosos y audífonos aislantes de sonido, lograron terminar el recorrido en seis minutos y medio –pudiendo terminarse en dos–.

Mientras las participantes hacían el trayecto, José Miranda (72) animaba la actividad. Me parece magnífico que se reconozcan las debilidades y falencias de nosotros”, dijo el animador. “El tema del peso, de los audífonos y anteojos es útil para despertar la compasión y para que tomen conciencia de que la cosa no es fácil. Es una manera de compenetrarse en esto”, señaló Miranda.

El objetivo de esta intervención ciudadana es sensibilizar a los jóvenes de la realidad que viven miles de adultos mayores hoy en día”. Daniela Sepúlveda, encargada del proyecto.

Después del recorrido

Cuando Romina Brochon y Delfina Gómez terminaron el trayecto, quedaron impresionadas. “Cuesta caminar, cuesta moverse y te produce inseguridad”, mencionó Brochon. “No veía nada en el celular y no encontraba Whatsapp para enviar el mensaje. Abrir el pastillero también fue complicado. El peso en la espalda y en los hombros dificultaba todo. Es fuerte para alguien de mi generación”, agregó Brochon. Gómez se sumó a lo dicho y mencionó: “Si ya me costó a los 20, no quiero imaginarme cómo va a ser cuando tenga que vivirlo”.

Elsa Reyes (23) participante de la iniciativa social, tuvo que hacer el recorrido de la gymkana con pesos de tres kilos en cada brazo, seis en cada pierna y diez en el pecho.

La directora nacional de Comunicaciones de la Universidad Santo Tomás, Daniela Sepúlveda, es la encargada del proyecto. Señaló que buscaron apelar a los jóvenes a través de la empatía y por eso hicieron la intervención de manera vivencial.

“La única forma de que uno pueda conocer la realidad del otro es empatizando directamente con lo que le pasa”, explicó Sepúlveda. “En esta actividad nos ponemos en los zapatos del otro. Puede ser una actividad súper lúdica, pero en el fondo se muestra una realidad súper cruda que viven muchos adultos mayores”, agregó.

Respaldo en expertos

Los implementos que tuvieron que utilizar los peatones para la gymkana se basaron en investigaciones que buscaron los encargados del proyecto. Rafaella Tonini, productora de la intervención, mencionó: “Leímos estudios e informes del Servicio Nacional de Adulto Mayor y del Ministerio de Desarrollo Social. Para las rodilleras, por ejemplo, hablamos con kinesiólogos. Estas debían simular las rodillas de un adulto mayor, las cuales van teniendo cada vez menos flexión con la edad y se hace cada vez más difícil que doblen las piernas”, mencionó la productora de la iniciativa social.

También estudiaron cuáles eran las limitaciones más recurrentes que sufre un adulto mayor y conversaron con prevencionistas de riesgo quienes les explicaron cómo funcionaban los decibeles en la audición.

“Hablamos con un oculista que nos dijo cuánto enfoque se perdía con los años, lo que nos permitió replicarlo en los anteojos y, además, averiguamos sobre el Parkinson tipo uno para simular las vibraciones a través de las muñequeras”, señaló Tonini.

Para los kilos extra que utilizaron los transeúntes, el equipo no se basó en estudios formales. Los encargados de la gymkana utilizaron los pesos para dificultarles el movimiento a los voluntarios y simular el cansancio acumulado con el que vive un adulto mayor.