Pongámonos serios, basta de alarmismo futbolístico

Por José Joaquín Durán

 

Mucho se ha hablado sobre el nivel del campeonato chileno de fútbol de este año. Que es un torneo aburrido, mediocre, irregular y deslucido son solo algunas de las palabras que las personas han usado para describirlo.

Pero si hubiese que hablar de crisis en el fútbol habría que hablar de crisis a nivel continental, donde nos contentamos con vivir de las glorias del pasado, después de todo, ningún país sudamericano ha ganado el campeonato mundial desde el 2002.

Por aquel motivo, si nos limitamos al campeonato chileno, el resultado de cualquier análisis será el mismo que el podríamos hacer en cualquier otro país de la región. Por lo mismo, sobredimensionar la situación del presente es sin lugar a dudas, un alarmismo injustificado. Lo principal es ponderar el campeonato de este año con la situación general del fútbol chileno; tanto interna como externa, como a lo largo del tiempo.

En cuanto a la situación interna, el campeonato tiene fricción y suspenso, donde lo principal ha sido la incertidumbre (a dos fechas de finalizar el torneo, todavía no es seguro quien será campeón), un elemento sumamente deseable. Porque es satisfactorio que en Chile no tengamos una liga monótona como la alemana, donde siempre el campeón es el Bayern Munich o como la de España, en la que todo gira en torno al Real Madrid y el Barcelona. En Chile, si bien están los tres grandes, el campeonato de este año está condicionado por el suspenso, lo que permite que no solo los equipos de siempre puedan aspirar a ganar una copa.

Sin embargo, si hay algo que debiese preocuparnos son los campeonatos internacionales. Porque no es posible que la actuación de los equipos chilenos en copas internacionales tenga siempre el mismo final. No ha habido una campaña decente en campeonatos internacionales desde hace seis años, con la Copa Sudamericana el 2011 con la Universidad de Chile de Sampaoli, así como las semifinales de la libertadores en el 2010 y 2012. No hay nada más.

En definitiva, más que un tema que podamos circunscribir al campeonato de este año, el rendimiento de los clubes chilenos es lo que debe ser puesto bajo la lupa. Al menos si queremos dejar de contentarnos con lo mínimo.