Los incentivos para retrasar la edad de jubilación no bastarán

Luego de una vida de trabajo viene el final necesario. Si se es hombre, a los 65 años; si se es mujer, a los 60. A partir de ese momento, la gente recibe una pensión y vive con ella el resto de sus días, o al menos eso sucede en la mayoría de los casos. En Chile, según el último Censo, uno de cada cinco personas mayores de 65 años trabajan.

El 30 de octubre, en el palacio de La Moneda, el Presidente Sebastián Piñera defendió los lineamientos contenidos en el ‘Proyecto de Ley de Reforma Previsional’, donde se plantea incentivar el retraso de la edad de jubilación en los adultos mayores.

“A nadie se le va a obligar a extender su presencia en el mercado laboral. Terminemos con estas confusiones y estos engaños. Lo que hay es un incentivo para aquellos que quieran, libre y voluntariamente, extender su permanencia en la fuerza de trabajo», dijo el Mandatario.

En el proyecto de ley para reformar el sistema provisional se consigna que además del desafío de aumentar las pensiones hay que considerar la necesidad de garantizar las condiciones para que los adultos mayores trabajen durante el mayor tiempo posible.

Medidas no alcanzan

Pero no es suficiente con el incentivo a las personas si no hay cooperación del mercado laboral. John Henríquez, abogado de derecho económico del centro de estudios “Libertad y Desarrollo”, señaló que “se requerirá que la empresa y la legislación se adapte para poder absorber a un mayor número de adultos mayores. Lo que hace falta son medidas adecuadas, como el estatuto laboral de jóvenes, que se tramita en el Congreso, pero para adultos mayores. Esto con el objeto de aumentar su empleabilidad y flexibilidad laboral”.

 

Requerimos que la empresa y la legislación se adapten para poder absorber a un mayor número de trabajadores. Lo que hace falta es un estatuto laboral para adultos mayores». John Henríquez, analista de Libertad y Desarrollo

 

Eduardo Caruz, vicepresidente de Unión Nacional de Pensionados de Chile (UNAPAG), señaló que no hay ningún incentivo para que las empresas contraten a las personas en edad de jubilar. Caruz agregó que “el problema es que el empresario va a tomar gente adulta y lo que le ofrecen a los adultos mayores es trabajar en supermercados, para empaquetar y para reponer. No ofrecen cargos, ellos contratan solo a gente joven”.

 

(…) el problema es que el empresario va a tomar gente adulta y lo que le ofrecen a los adultos mayores es trabajar en supermercados, para empaquetar y para reponer. No ofrecen cargos, ellos contratan solo a gente joven”. Eduardo Caruz, vicepresidente de UNAPAG

 

En los países de la OCDE, el promedio de la edad de jubilación es de 67 años. Chile está bajo el promedio y para algunos se requiere más que medidas para aplazar de forma voluntaria la jubilación.

“En la época en que se dictó la ley actual de pensiones, la esperanza de vida en Chile era mucho menor a la de ahora”, dijo John Henríquez, a lo que agregó que, además de los incentivos, será necesario complementarlo, en el mediano plazo, con la subida de la edad de jubilación en cinco años. “También habrá que equiparar la edad de jubilación de hombres y mujeres”, añadió Henríquez.

Por otra parte, Eduardo Caruz, declaró que “en el periodo de Bachelet se habló mucho de subir la edad de jubilación y equiparar la edad entre hombre y mujeres. Nosotros cuando fuimos invitados dijimos que no estamos de acuerdo. Ahora, este Gobierno no ha tocado el tema, solo hablan de aplazar voluntariamente la jubilación”.