Las nuevas copas de Santiago

Un bar del que no se hace publicidad porque «la gente siempre llega», otro que quiere volver a los clásicos perdidos de la coctelería y un nuevo speakeasy estilos años 20. Estos son los nuevos bares que hay que conocer: lugares donde los taburetes en la barra son cada vez más apetecidos, porque la gracia es ver en primera fila los laboratorios donde preparan los cócteles.

Por: Carla Mandiola G

Herramientas digitales por: Irene Cereceda y Mariana Fuentes

Bar La Providencia

Lo único que quedó del local de sushi que Paula Nazal, Daniel Hernández y Eduardo Cid arriendan desde febrero fueron unas mesas negras, que lijaron hasta que se transformaron en madera. Hoy, en La Providencia, el bar de un piso y dos ambientes que abrirá el 11 de julio en Bilbao – al lado de las clásicas Ostras Azócar- no se parece en nada a lo que era antes: hay paredes de ladrillos, otras tapizadas con papel mural, hay 18 mesas y todas las sillas, platos y espejos son distintos. Del cielo cuelgan candelabros y todo está iluminado por una tenue luz amarilla. La estética es la de un bar antiguo, más bohemio y es una de las aperturas más esperadas del semestre.

Paula Nazal y su marido Daniel Hernández, son diseñadores de tipografías y este es su primer bar. Siguieron su criterio y buscaron con pinzas a garzones; revisaron cada detalle de la carta y lograron convertir Bar la Providencia en un lugar que se siente distinto, que promete será el bar de moda.

Se recomienda probar aquí: 

Tequila macerado en ají putamadre y confitura de berries: el ardiente Berry tu madre de La Providencia.

Bocacielo

No hay carteles ni señales de existencia, pero un miércoles cualquiera, casi no hay mesas vacías en Bocacielo, en Vitacura. Bocacielo abrió hace apenas tres meses. Detrás de él están los socios Michael Schartz y Marcelo Lobos, dos publicistas, treintañeros, que también son dueños del Bar Monseñor en BordeRío y organizadores de las fiestas masivas One, para 4.000 personas, en CasaPiedra. Si no han hecho más publicidad de bar es porque dicen que la gente «siempre llega».

Se recomienda probar aquí: 

Gin and Roses con tanqueray, pomelo, limón sutil, jarabe de rosas y agua tónica, acompañado de un velo de pepino y pimienta rosada.

Bartolomé

Al centro de edificios y oficinas donde transitan personas día y noche, abrió un bar que dará de qué hablar. Bartolomé está en la esquina de Nueva Providencia con Pedro de Valdivia, donde antes había un local de comida al paso. Paola Cisternas es la dueña y sus socios son sus dos hijos – un ingeniero y un abogado- un sobrino -doctor- , y un amigo de la familia, que sí trabajaba en el rubro gastronómico. La protagonista de Bartolomé es la barra de brillante granito, donde los clientes se pueden sentar en pisos rojos que rememoran a una fuente de soda. Los tragos son los que hacen la diferencia.

Se recomienda probar aquí: 

El fresco Bartolomé Blanco con manzanas y naranjas fortificadas con pisco, endulzadas con miel y vino blanco.

Hidden Bar

Se sabe: la Ley Seca del siglo XX prohibió la venta de alcohol en Estados Unidos y Canadá, pero las ganas de tomar se mantuvieron intactas. Así se inventó el término speakeasy para que los clientes pidieran alcohol sin que el resto escuchara, mientas los bares clandestinos pedían claves en la entrada para identificar a los intrusos. Hidden Bar en Santiago Centro, se unió a la tendencia impuesta en Chile por Room 09 y hoy es uno de esos bares. Está escondido en el subterráneo del Hotel Nipón y para entrar hay que mover libros de una pared hasta que se abre la puerta.

El bar es tán personalizado como pequeño y la carta se va perfeccionando según lo que pide la gente.

Se recomienda probar aquí: 

El remake de un Negroni con tequila Don Julio Campari, Benedectine, Martini Rosso y cubierto con humo de tabaco de vainilla.

¿Qué tan nuevos son «Los nuevos bares de la noche santiaguina»? Revisa aquí cuándo fueron inaugurados. 

¿Tienes ganas de ir? Mira el mapa con la ubicación de cada uno de los bares.

¿No quieres salir de casa hoy? Te enseñamos a preparar nuestra propia versión del fresco Bartolomé Blanco  

Revisa aquí el reportaje original.