Las fragatas portuguesas provocan el cierre de playas en el sur del país

Los organismos marinos son de aguas cálidas. Sin embargo, debido a los vientos, se han instalado en las gélidas costas de Lebu, Carelmapu y Ancud. Académicos sostienen que estas permanecerán en Chile.

 

Las playas Mina de Lebu (Biobío), Mar Brava en Carelmapu y Arena Gruesa en Ancud (ambas de Los Lagos) ayer figuraban con prohibición de ser usadas, debido a la irrupción repetida de la Physalia physalis o fragata portuguesa, un organismo marino que, para algunos biólogos, llegó para quedarse en las costas nacionales.

Desde 2014, su presencia en el mar chileno se ha hecho cada vez más recurrente y, como informaron desde el Servicio Nacional de Pesca del Biobío, que se encarga de verificar si se trata efectivamente de varazones de fragatas portuguesa, durante “los últimos tres años ha aumentado considerablemente su aparición en las playas”.

Para Guillermo Guzmán, profesor de la Facultad de Recursos Naturales Renovables de la Universidad Arturo Prat, la presencia de estos organismos en el sur es extraña, pues “son de aguas cálidas”. La causa estaría en el viento. “En Iquique, a la fecha, sólo se ha encontrado una fragata portuguesa, a diferencia del sur, donde se han cerrado balnearios. Estas comienzan a moverse desde septiembre, cuando aumentan los vientos. Este año han sido fuertes, lo que ha provocado este fenómeno”, explica.

“Es sorprendente que haya llegado tan al sur”, señala Juan Cancino, doctor en Zoología y académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción. El investigador sostiene que esto se debe a la circulación de aguas costeras del país, que van en contra de la corriente de Humboldt. “La impresión es que el movimiento es del sur hacia el norte, pero esta está acompañada de una corriente superficial que bordea las costas y que se mueve hacia el sur”.

Imposibles de eliminar

La fragata portuguesa vive mar adentro, a unas 200 millas de distancia de las costas chilenas, y –tal como describe el profesor Guillermo Guzmán- desde hace décadas se han avistado ejemplares.

“Con el fenómeno de El Niño llegaron en masa. Hoy no podríamos decir que su permanencia se deba a esto o al cambio climático. De momento, encontraron en las aguas chilenas un lugar para estar. Por tanto, llegaron y no se irán más. Frente a eso, estamos todavía en pañales para combatirlas de mejor modo que cerrando playas”, dice el académico.

El doctor en Zoología, Juan Cancino, explica que estos organismos se quedan en aguas que sean propicias para ellos. “Este es un hidrozoo con forma colonial que tiene una vela (de ahí viene lo de fragata), que sobresale de la superficie del agua. Es una cavidad que hace como de flotador que está llena de gas. Al salir, el viento la desplaza por las superficies del agua. Si bien tiene tentáculos que frenan el desplazamiento, su movimiento viene del viento. De acuerdo a cómo está este, ella se mueve”, detalla.

Por eso, Cancino sostiene que no hay forma de poner barreras a su presencia, quedando solamente el estado de prohibición de entrada a las playas que emite la Oficina Nacional de Emergencias.

Letales para alérgicos

Les dicen las medusas falsas, porque si bien muchos piensan que son “parientes” de estas, lo real es que las fragatas portuguesas no lo son. Cancino aclara que son altamente venenosas. “Son como un arma cargada. Depositan veneno o enzimas para ayudar a digerir la presa. El contacto tiene productos neurotóxicos, ya que en cada centímetro de ella hay un millón de elementos urticantes”, señala.

Fernando Torres, director de la Escuela de Farmacia y docente de Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello, explica que la fragata portuguesa si bien es peligrosa, las reacciones frente a su veneno dependen de qué tan alérgica puede ser una persona y de cuántos de estos organismos la pican. “En sus tentáculos tienen espinas microscópicas, que cuando se tocan o rozan, se pegan en la piel de las personas y se produce una descarga de veneno, que ellos usan para capturar peces. Puede ser que alguien no sea alérgico, pero al recibir el veneno se le produce un cuadro de urticaria, con ronchas, picazón y ardor”, dice.

No obstante, para aquellos que son altamente alérgicos, esa descarga de veneno podría producir problemas mayores que, si no son controlados con uso de antialérgicos, limpieza de la herida o atención oportuna, derivarían en la hospitalización de la persona, riesgo vital o un shock anafiláctico que le provocaría la muerte.

“Cuando la persona es picada, siente dolor de cabeza, vómitos y en la zona de la picadura un dolor intenso, por las características del veneno”, indica Torres. Con respecto a las secuelas, agrega que si se lava con agua salada, porque el agua dulce no se ocupa pues provoca más descarga de veneno, “el enrojecimiento podría ser mayor. En personas alérgicas puede haber ampollas y urticaria por un tiempo más prolongado”.

Protocolo de acción

El Ministerio de Salud cuenta con un protocolo de acción para el manejo de picadura de la fragata portuguesa. “En el caso de que una persona sea picada por una fragata portuguesa debe hacer lo siguiente: ponerse un guante de látex antes de tocar la zona afectada, lavar inmediatamente con agua de mar o suero fisiológico, nunca usar agua potable u otros líquidos. Retirar los tentáculos de la fragata en la herida, sin contacto directo, raspando la zona afectada con una tarjeta plástica como el carnet y luego coordinar el traslado de la persona a un centro de salud más cercano”, dijeron.