La “Tuiteratura”, el arte de narrar en 280 caracteres

Roger Velázquez

“Señoras y señores, les presentamos el último boletín de Intercontinental Radio News. Desde Toronto, el profesor Morse de la Universidad de McGill informa que ha observado un total de tres explosiones del planeta Marte entre las 19:45 y las 21:20”. Con estas palabras inició la épica adaptación radiofónica de la novela “La guerra de los mundos” efectuada por el cineasta Orson Welles en 1938. La locución sembró histeria entre los oyentes, quienes creyeron que se trataba de un auténtico ataque extraterrestre. A 80 años de la anécdota, hay una nueva invasión: la “Tuiteratura”.

Se trata de una tendencia que ha surgido en Twitter, en la que los usuarios narran relatos mediante los hilos que permite la plataforma, con sus respectivas restricciones de caracteres. Ello ha dado pie al nacimiento de una nueva forma de comunicar.

“Ando de vacaciones desde hace un par de días en un hotel cerca de la playa. Iba todo bien hasta que han empezado a suceder cosas raras”. Así fue la primera de las publicaciones del relato de misterio que el historietista español Manuel Bartual compartió en su perfil, con el que atrapó a cientos de miles de usuarios que, atónitos, la compartían y se preguntaban si era cierta.

La serie de tuits de Bartual derivó en la novela de 256 páginas “El otro Manuel”. Sin embargo, este es tan solo un caso.

El efecto causado por Welles ocho décadas atrás llegó a la era millenial.

Uniendo los hilos

La primera obra literaria germinada en la red social digital fue “La Revolución Francesa” de Matt Stewart.

El director Steven Soderbergh y la escritora Jennifer Egan son otros de los tuiteros que se han atrevido a ser parte del fenómeno.

“La narración es un impulso humano y siempre encuentra formas de acomodarse”, explicó sobre la concepción de la iniciativa la editora y columnista Andrea Palet.

Coincide lo descrito por el especialista en Literatura y Humanidades Digitales, Daniel Escandell, en su investigación “Tuiteratura: la frontera de la microliteratura en el espacio digital”, al citar que Twitter ha sido desde su origen un “canalizador de textos con intención literaria”.

En la actualidad se le ha dado impulso a esta tendencia en eventos culturales, tal como sucedió en la Feria del Libro de Madrid esta semana, con la convocatoria de la primera “Feria del Hilo”, en la que cualquier usuario de Twitter podía participar en la creación de un relato en este medio.

Sin embargo, a juicio de Andrea Palet son “esas iniciativas de institucionalizar algo que surge espontáneamente lo que terminan matándolo”.

Habrá literatura que permanezca y otra efímera. La ‘Tuiteratura’ es un ejercicio en el tiempo, no menos válido que una performance u otras acciones de arte circunstanciales”. Jorge Baradit, escritor.

El capítulo Chile

El escritor Jorge Baradit, autor de la trilogía “Historia secreta de Chile” y con más de 164 mil seguidores en la red social, realizó en 2013 el más destacado de los ejercicios de este tipo en el plano local, con una narración de los hechos del Golpe de Estado del 11 septiembre de 1973.

“Cualquier nuevo sustrato o material es una invitación a experimentar, porque es justamente en el ejercicio, en la presión sobre la plataforma y en su interrogatorio desde donde van a salir respuestas”, dijo sobre los motivos de su inmersión en la “Tuiteratura”.

No obstante, aclaró que el principal error que se puede cometer es tratar de adaptar la literatura tradicional a Twitter.

“Cuando hice el ejercicio de relatar el Golpe de 1973 estaba consciente de que la experiencia estaba ligada al momento calendario, al paralelo entre dos cronologías y la instancia del lector, quien experimentaba el mensaje en la hora exacta en que ocurrieron los hechos. Leer el compilado después solo tenía valor de archivo, la performance ya había ocurrido”, puntualizó.

Finalmente, sobre si la “Tuiteratura” es arte o no, comentó que el juicio le corresponde a los investigadores, y concluyó en torno a su valor que “el lenguaje se sofistica en la medida en que se expresa más con menos”.