La falta de stock de vacunas contra la fiebre amarilla es un problema mundial

Macarena Meriño

El laboratorio Sanofi Pasteur, fabricante de la vacuna Stamaril, informó que su capacidad de producción no alcanza a cubrir la demanda mundial de la inmunización contra la fiebre amarilla. El jueves pasado el Instituto de Salud Pública (ISP) libero 3 millones dosis, de las cuales más de la mitad eran para Santiago, las que se agotaron en menos de 48 hrs.

El Ministerio de Salud (Minsal) espera que el IPS libere en los próximos días 14 millones dosis para cubrir la demanda por este año.

La fiebre amarilla no es una enfermedad que se encuentre en Chile, pero existe un alerta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por la presencia de la enfermedad en gran parte de los países de Latinoamérica. Perú, Brasil, Bolivia y Colombia son uno de los principales destinos turísticos de los chilenos, esto crea una demanda constante, la que no solo aumenta durante las vacaciones.

La fiebre amarilla se propaga por la picadura del mosquito aedes aegypti, portador del virus de enfermedad, que también es responsable del zika, dengue y chikungunya. Durante el verano la demanda por estas vacunas aumenta ya que el clima calido y húmedo son las condiciones propicias para que el vector se reproduzca y se lo propague.

A que se debe la alta demanda

Brasil es la región más afectada por el brote del 2017. A pocas semanas para que empiece el verano el Ministerio de Salud de Brasil informó que ya comenzaron a aumentar los casos de personas con fiebre amarilla.

En Chile se recomendaba la vacuna solo para viajeros que iban algún destino en África o en el sudeste asiático, pero el brote en 8 países sudamericanos hizo que las 20 millones dosis no alcanzaran a cubrir la alta demanda.

En el verano del 2018 más de 100 millones de chilenos viajaron a Brasil. Esto provocó que cientos de viajeros debieran hacer largas filas en los vacunatorios autorizados agotando el stock. Cientos de personas incluso durmieron a las afueras de estos recintos esperando un número que les permitiera acceder a la vacuna y viajar.

La inoculación de la fiebre amarilla no es parte de una política pública del Ministerio de Salud, debido a que el mosquito portador del virus no es propio de Chile. Solo en Isla de Pascua se instauro una campaña de vacunación preventiva, por las características climáticas del lugar, con 5 mil dosis, las que comenzaron a ser administradas desde la semana del día 10 de ese mes en Rapa Nui. La distribución pasa directamente de la liberación de las inmunizaciones por parte del Instituto de Salud Pública a un privado que entrega el fármaco a los vacunatorios privados que estén autorizados.

Este año el Minsal gestionó directamente con el laboratorio la licitación de las vacunas, ya que la alta demanda por los países afectados por el virus hace que la demanda en Chile no sea prioritaria por orden de la OMS. El programa de vacunación en Brasil comenzará con la distribución de 30 milllones de dosis contra la fiebre amarilla.

Viajar a Brasil sin vacuna

El número de personas que viajan a este destino supera en gran medida la cantidad de vacunas que se encuentran en el país. Gran parte del año esta la vacuna estuvo agotada. Durante el 2018 se ha entregado 100.000 inmunización.

En enero de 2019 en Chile deberían estar disponibles 40.000 inmunizaciones, más del doble con las que se contaron el año pasado en la misma época, pero que de igual manera no alcanza a cubrir la cantidad de personas que viajan a Brasil durante el verano.

La infectologa de la UC, Cecilia Parra, recomienda que si no es posible vacunarse tomar ciertas medidas para evitar la picadura de el mosquito. “Idealmente ocupar ropa que cubra las extremidades del cuerpo, usar zapatos cerrados y evitar ir a lugares selváticos o fuentes de agua, como lagunas o riachuelos. El uso de repelente es primordial, este debe ser comprado en el lugar de destino ya que las formulas varían” agrega, Parra.

Los síntomas de la fiebre amarilla son: fiebre, cefaleas, ictericia, dolores musculares, náuseas, vómitos y cansancio. En los casos más graves proximadamente la mitad de ellos fallecen en un plazo de 7 a 10 días.