Gobierno anuncia norma para fiscalizar la emisión de olores

Es la primera regulación en el país sobre el tema. Partirá con la inspección de industrias faenadoras de cerdos y luego continuará con empresas de otros sectores.

El mal olor es un factor de estrés ambiental que afecta la calidad de vida de las personas y que ha generado diversos conflictos entre comunidades y empresas, sobre el cual no existe una regulación en el país. Situación que cambió ayer, cuando la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schimdt, anunció el inicio de la elaboración de la primera norma de olores en Chile. La iniciativa se enfocará principalmente en poner límites de emisión a industrias de cinco sectores: planteles porcinos, procesamiento de productos del mar, plantas de tratamiento de aguas servidas, rellenos sanitarios y fabricación de celulosa. Estas industrias son las que representan el 70% de las denuncias por pestilencia a la Superintendencia de Medio Ambiente entre 2013 y 2018.

El plan es partir por la fiscalización de empresas que trabajen con cerdos, para luego continuar con las de los demás sectores. Actualmente existen alrededor de 100 industrias faenadoras de cerdos en el país, de los cuales 76% se encuentran entre las regiones Metropolitana y O’Higgins y que, según cifras del Ministerio del Medio Ambiente, concentran la mayoría de las denuncias por olores molestos.

Hoy existe una norma que estandariza la medición de la emisión de olores de empresas, por lo tanto el objetivo de esta es fijar un límite de cuántas unidades de olor por metro cúbico puede emitir una empresa, margen que dependerá del sector al que pertenezca. La norma se encuentra en su trámite inicial y se espera que esté vigente para fiscalizar planteles porcinos en 2020.

“Hemos vivido situaciones muy difíciles porque no contábamos con una regla de este tipo. Damos inicio al proceso, para garantizar a todas las personas una buena calidad de vida, sin estar sometida a olores molestos, de manera permanente, por alguna faena que se realice cerca a la comunidad donde viven”, dijo la ministra Schmidt.

Esta será la primera norma del país que fijará a las empresas los límites de la cantidad de unidades de olores que pueden emitir.

Medición de olores

El olor se mide a través de unidades por metro cúbico. Para establecer cuántas unidades emite una planta, se toma una muestra del aire, terreno o agua, del lugar que será fiscalizado. La prueba debe llevarse a un laboratorio certificado por la Superintendencia de Medio Ambiente, en un plazo máximo de seis horas, en donde se analiza y se establece si cumple o no con lo decretado. “Ya era hora que Chile se pusiera al día con las normativas medioambientales internacionales. En un país en donde han habido tantos problemas relacionados a esto, y que además cuenta con las herramientas para medir y fiscalizar, solo faltaba una iniciativa que regulara y fijara un límite”, dijo Patricio Recih, gerente general de TSG Environmental, empresa que evalúa el impacto ambiental de olores en plantas.

Reich explicó que también es posible disminuir la emisión y que “todo va a depender de la inversión y el interés de la empresa. Nosotros contamos con instrumentos que permiten eliminar por completo la generación de olores en un lugar”. Aún no está previsto cuál será el límite que podrán alcanzar las empresas, pero la ministra señaló que espera trabajar con comunidades afectadas para poder establecer los márgenes. Las posibles sanciones que se evalúan van desde multas hasta el cierre total de plantas.

Hace dos años que la planta porcina Coexeca en San Javier genera la molestia de los vecinos por los malos olores que producen sus faenas. Teresita Herrera, dirigenta de “Maule Sur sin ciudad de cerdos”, dice que evalúa positivamente que se inicie la regulación sobre este tema, pero se muestra escéptica a sus resultados. “No puedo decir que celebro esta iniciativa, porque ya solo el nombre me causa reparos. Con emisión se refiere a un punto específico y en el caso de las plantas que trabajan con chanchos son lugares muy amplios que generan olores por diversas vías, entonces fiscalizar eso lo veo complicado”, señaló Herrera. La dirigenta dijo que espera poder participar en la elaboración de la norma y que se de prioridad a las comunidades por sobre los intereses de las empresas.

Hemos vivido situaciones muy difíciles porque no contábamos con una regla de este tipo. Damos inicio al proceso, para garantizar a todas las personas una buena calidad de vida, sin estar sometida a olores molestos, de manera permanente, por alguna faena que se realice cerca a la comunidad donde viven”, Carolina Schmidt, ministra del Medio Ambiente.