Evangélicos destacan su auge en política, pero apelan a la transversalidad de ideas

Por Mauricio Torres

 

Diez años se cumplieron desde que la ex Presidenta Michelle Bachelet instauró el 31 de octubre como Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes, fecha que conmemora el día en que Martín Lutero hizo públicas sus diferencias con la Iglesia Católica. Hoy el mundo evangélico ha aumentado su presencia en política, especialmente en Latinoamérica. En Costa Rica el pastor Gonzalo Ramírez lideró la Asamblea Legislativa en 2017 y tras la elección del domingo Jair Bolsonaro será Presidente de Brasil con el apoyo de la Iglesia Universal del Reino de Dios.

En Chile, los diputados Eduardo Durán, Francesca Muñoz y Leonidas Romero, electos en 2017, se reconocen a sí mismos como la “bancada evangélica” y se han mostrado abiertamente en contra de su propio Gobierno, luego de que el oficialismo decidiera defender la tramitación de la Ley de Identidad de Género que permite el cambio de sexo registral desde los 14 años.

Y aunque solo son tres de los 155 legisladores que conforman la Cámara, el diputado Eduardo Durán Salinas, hijo del obispo Eduardo Durán Castro a quien la Fiscalía investiga por su cuantioso patrimonio, cree que el trabajo en terreno los hará crecer en las parlamentarias de 2021.

“En la legislatura anterior no había diputados evangélicos y ahora somos tres. Esperamos que en las próximas haya muchos más y también senadores. Nosotros tenemos la legitimidad que a través del voto nos hizo parte del Congreso. Si hay sectores liberales a quienes eso les incomoda, que se vayan acostumbrando, porque vendrán muchos más”, expresa el diputado.

Leonidas Romero, en tanto, explica el triunfo de Bolsonaro como una elección de la sociedad brasileña por los valores cristianos. “Esperamos en nuestro país concitar el mismo apoyo, teniendo un Presidente declarado abiertamente evangélico. Obviamente que somos más conservadores, porque no puedo estar de acuerdo con el matrimonio entre personas del mismo sexo, ni de acuerdo con el aborto, ni con las aberrantes leyes de identidad de género”, asume.

Prioridades

El experto en organizaciones religiosas, Humberto Lagos, le resta importancia al auge del mundo evangélico como tal, ya que, afirmó, nadie puede arrogarse la representación de la religión cristiana. El también ex director de la Oficina de Asuntos Religiosos bajo el gobierno de Michelle Bachelet, asegura que existe un debate al interior de las iglesias evangélicas sobre si transformar o no sus templos en sedes de partidos políticos.

“Es indudable que el peso ha ido creciendo. Es cuento cuando aquí se habla de una bancada evangélica. Hay varios diputados que son evangélicos y que no están en esa bancada conservadora”, explica Lagos.

Como sociólogo asegura que un obispo no puede negociar el voto de sus fieles, ya que las iglesias evangélicas son plurales. El especialista agrega que muchos candidatos políticos apuestan de forma equivocada por la unidad de las iglesias protestantes.

“Se están allegando a que las iglesias evangélicas votan en grupo o en bloque y eso está fuera de la realidad. Un porcentaje importante de la Iglesia Universal del Reino de Dios pudo haber votado por Bolsonaro, pero numerosos evangélicos fueron bastante críticos con las posturas ideológicas del futuro Presidente de Brasil”, dice.

Esa misma transversalidad es la que destaca el pastor Emiliano Soto, presidente de la Mesa Ampliada de Iglesias Evangélicas. Si bien asume que la postura valórica es similar en el mundo evangélico, el obispo asegura que existen otras prioridades para el país, como los derechos humanos, la pobreza y la desigualdad.

“Las sociedades van cambiando. Yo creo que ese es el desafío de este último tiempo, cómo los evangélicos nos insertamos en una sociedad pluralista y diversa en la que nuestros valores y principios sean respetados. Hay evangélicos que son tal vez más conservadores y dicen que los homosexuales no deben tener derechos. Nosotros creemos que todas las personas tienen derechos. Probablemente no compartimos su forma de vivir, pero ese es otro tema”, afirma.