División entre libreros causa una baja asistencia a la Filsa 2018

La imagen resulta llamativa y así lo han consignado diversos medios de comunicación: a diferencia de lo que se ha visto en años anteriores, la versión 2018 de la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa) ha estado marcada por la baja asistencia a sus stands y a actividades como conferencias y lanzamientos de libros. De hecho, el pasado fin de semana, cuando se esperaba una afluencia considerable debido al tiempo libre del público, los pasillos de la Estación Mapocho se mantuvieron casi vacíos.

La poca concurrencia que ha registrado hasta ahora el evento en buena medida se debe al hecho de que las editoriales con mayores ventas en el país (Planeta, Penguin Random House y Catalonia, entre otras), reunidas desde 2016 en la Corporación del Libro y la Lectura, determinaron no participar en la Feria debido a lo que, según acusan, ha sido una organización “improvisada” y guiada por “un interés netamente comercial”.

El conflicto

“Nos dejaron claro que la Feria es de ellos. No moriremos con ella avalándola. Hay que modernizar todo. No podemos estar en una Feria que marca el paso”, declaró en agosto pasado el Presidente de la Corporación del Libro, Arturo Infante, en relación a la Cámara Chilena del Libro, entidad gremial a cargo de la Filsa desde 1981. En esa oportunidad, siguieron sus pasos los editores, libreros y distribuidores agrupados en la Asociación de Editores Independientes de Chile, mientras quienes forman parte de la Furia del Libro decidieron participar del evento de Estación Mapocho.

Dicha separación derivó en que la Corporación del Libro organizó su propio evento literario, el Festival de Autores de Santiago, cuya primera jornada tuvo lugar apenas un día después del inicio de la Filsa, el viernes 26 de octubre. Una fuente al interior de la Corporación, la que ha solicitado mantener su identidad en reserva, confirma que “la fecha fue elegida a propósito”, ya que “se trata de una pelea netamente gremial”.

Pablo Dittborn, director de la editorial La Copa Rota e integrante del directorio de la Corporación del Libro, señala que “la decadencia de la Feria del Libro, así como de la institución a su cargo, tiene un claro culpable: la mala gestión de Eduardo Castillo”, actual presidente de la Cámara Chilena del Libro.

“La decadencia de la Feria del Libro tiene un claro culpable: la mala gestión de Eduardo Castillo”, actual presidente de la Cámara Chilena del Libro. Pablo Dittborn, Corporación del Libro.

Por su parte, Viviana Azócar, gerente general de la Cámara, reconoce el efecto negativo del éxodo de las transnacionales. Sin embargo, resta importancia al conflicto que dio origen a la separación entre sellos y plantea que “el fin de semana largo traerá un aumento en la afluencia del público. Hay que confiar en la fidelidad de nuestros visitantes. Somos una Feria con la trayectoria suficiente para seguir concitando interés”.