Científicos aprueban cambiar la forma de definir el kilogramo y otras unidades

A partir del 20 de mayo de 2019 el kilogramo dejará de pesar un kilogramo. La 26° Conferencia General de Pesos y Medidas (CGPM) en Versalles, constituida por más de 60 países, votó de manera unánime el cambio en la forma de definir esta unidad de medición de masa, junto al amperio, mol y kelvin. La determinación no será más a partir de un objeto físico, sino de acuerdo con un valor derivado de una constante de la naturaleza.

Durante los últimos 128 años, el kilo se ha establecido por el denominado “Le Grand K”, un cilindro de platino e iridio conservado dentro de campanas de vidrio en una bóveda de París, por la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM). En teoría el cuerpo pesa igual que, por ejemplo, un kilo de sal. O casi.

La masa de “Le Grand K” ha fluctuado en al menos 50 millonésimas de gramo o microgramos durante el último siglo. El motivo yace en las partículas del aire que lo ensucian, pese a su resguardo, y por la pérdida de mínimas cantidades de material cuando se limpia.

“Estamos ante la mayor revolución en la metrología desde la Revolución Francesa”, aseveró previo a la votación Klaus von Klitzing, Premio Nobel de Física.

El nuevo patrón para definir el kilo es posible de calcular gracias a la balanza de Kibble, un aparato que funciona de forma similar a una báscula ordinaria. Esta, en vez de equilibrarse con otra masa, lo hace con una potencia electromagnética calculada por una corriente y con la constante de Planck, un valor fijo que describe los paquetes de energía emitidos en forma de radiación.

Al conseguirse el contrapeso, se pueden calibrar patrones de masa con mínimo margen de error, de alrededor de 20 microgramos. “Ya no vamos a depender de un patrón que está resguardado, y al que las condiciones ambientales pueden perjudicar en su peso molecular; ahora será con una fórmula”, resalta el jefe de División de Metrología del Instituto Nacional de Normalización (INN), Pedro Ibarra.

La metrología se centra en aplicaciones prácticas para todos los tiempos y toda la gente”. Klaus von Klitzing, Premio Nobel de Física.

Impacto

Antes de aprender a escribir, el ser humano ya había inventado técnicas y unidades de medición, como el sol para contar el tiempo. Con la reformulación de estas unidades habrá mayor presición infinetismal, reitera Pedro Ibarra, y añade que los principales cambios se verán en la nanometrología y los microdispositivos.

Según el metrólogo del organismo, el cual representa al país ante la CGPM y la BIPM, fue una investigación de al menos ocho años. “Los países más avanzados hicieron sus experimentos y fueron cotejando resultados”.

Los cuatro patrones modificados son parte de las siete unidades básicas del SI, además de la candela, el metro y el segundo.

Las cuatro unidades que cambiaron tienen la misma importancia. Pero el patrón de medida de peso, el kilo, es más conocido”. Pedro Ibarra, jefe de la División de Metrología del INN.

El amperio (corriente eléctrica) es definido por un experimento imaginario entre dos cables infinitos, y ahora se formulará con una bomba de electrones. Para el kelvin (temperatura) se pasará del uso
el “punto triple del agua”, a la termometría acústica. Y el mol (sustancia) se establecerá con la constante de Avogrado, mediante láseres y una esfera de silicio.

Los científicos han afirmado que los cambios no influirán en acciones diarias, como el pesaje de los alimentos en los supermercados. En Chile, asegura Pedro Ibarra, se comenzarán a aplicar desde mayo, a la par de la BIPM.