Chile encabeza la lista de obesidad femenina en Latinoamérica

En Chile el 31% de la población femenina mayor de 18 años presenta obesidad, cifra que ubica al país en el primer lugar de América Latina. En los hombres chilenos, los niveles alcanzan el 24,9%, ocupando el segundo lugar después de Argentina, según el informe publicado ayer por cuatro agencias de las Naciones Unidas dedicadas a la alimentación (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, Organización Panamericana de la Salud, OPS, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, y Programa Mundial de Alimentos, WFP).

Una disminución en la preparación de comida en los hogares, disponibilidad de productos procesados y cambios en la alimentación explicarían, en parte, esas cifras.

En todos los países de la región la tasa de obesidad de las mujeres es mayor a la de los hombres. Para Eve Crowley, representante de la FAO en Chile, “hay que reducir esta desigualdad porque implica un deterioro en la calidad de vida y riesgo en la salud”.

Tercer año consecutivo que les traigo malas noticias. Ya son cinco años sin progreso en la región. Es un llamado que debería alterar a toda la región”. Julio Berdegué, representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe

¿Por qué las mujeres?

No existe un estudio científico que dé una respuesta concreta a esta situación, pero para Pilar Molina, nutricionista de la Pontificia Universidad Católica de Chile, sí hay algunos factores que pueden explicar la alta tasa de obesidad. Uno de estos es el embarazo, ya que las mujeres “suben mucho más de peso de lo que debería ser. Por lo menos son 18 kilos y lo normal son 12”. Y señala que, además, después del parto les cuesta mucho bajar los kilos “porque no cumplen con la lactancia materna”.

La ansiedad y el estrés son otras de las variantes que afectan a las mujeres. “Regular los horarios y la cantidad de comida con el estado de ánimo es muy difícil para las mujeres”, explica la nutricionista Molina. El senador del Partido para la Democracia y médico, Guido Girardi, concuerda y agrega: “La angustia les hace desordenar su alimentación”.

Julio Berdegué,representante regional para la FAO para América Latina y el Caribe, indica que la obesidad en mujeres esta condicionada por un factor genético, pero Pilar Molina niega esto: “No hay nada geneticamente comprobado que haga que la mujer acumule más grasa”.

Obesidad en Chile

Esta patología no es un fenómeno nuevo en el país. Desde hace ya cinco años que las cifras son preocupantes y, por primera vez, los índices disminuyeron en mujeres, pasando de 32,8% en 2017 a 31% este año. Pero, para el senador Girard, “esta situación es de altísimo riesgo. Los chilenos no están haciendo deporte y la era digital lo hace más complicado”.

En el 2016 Chile apareció como el mayor consumista de bebidas azucaradas a nivel mundial, relata la nutricionista y profesora del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, Sonia Olivares. Ella ve con optimismo que la cifra bajó pero expresa su molestia frente al Estado: “Me parece frustrante la situación, porque lo principal es que no hay voluntad política”. Agrega que el Ministerio de Salud solo necesita pedir en la licitación que hace año a año incluir la unidad de alimentación, pero no lo hace.

Miguel Barreto, director Regional del PMA para América Latina y el Caribe, concuerda con Olivares: “Se necesita un cambio cultural que debe incluir un incremento de políticas públicas en todos los países de Sudamérica” y explica que sin la ayuda de los parlamentarios no se va a lograr acabar con la obesidad.

En el caso de los niños y niñas menores de cinco años, Chile tiene una de las mayores tasas de sobrepeso infantil en América Latina con un 9,3%. Esta supera el promedio regional de 7,3% y el mundial 5,6%.

Una de las políticas públicas chilenas para frenar esta situación fue la Ley de Etiquetados que entró en vigencia el 27 de junio de 2016. La cual ha sido  valorada por los expertos internacionales de las organizaciones de Naciones Unidas. Jorge Berdegué explica que “ todos los países de Sudamérica deberían seguir el ejemplo chileno”.

Pero para la nutricionista Sonia Olivares el efecto de la ley ha sido bastante limitado.“El mensaje no ha llegado ni a los niños ni a los padres, compran comida chatarra a través de la reja de los colegios y las colaciones de las mochilas son alimentos altos en azúcares y grasas”, dice.

Guido Girardi señala que la ley sí ha sido eficiente en lo que buscaba, ya que “hace que las personas sean responsable de lo que comen”. Añade que antes “los padres les daban cereales a sus hijos todas las mañanas y no sabían que eran basura” y agrega “por lo menos ahora si se los dan tienen claro cómo están alimentando a su familia y eso ya es decisión de cada uno”.