Casi 50 millones en impuestos deberá pagar el ganador de «Pasapalabra»

Daniel Araya se adjudico más de 177 millones de pesos, el premio más grande en la historia de la televisión chilena. El fisco sustraería cerca del 35% de esa cantidad en abril.

Alegría, sueños, lujos o, por lo menos, estabilidad económica, son el tipo de conceptos que se relacionan al millonario premio ganador de un concurso. La noche del martes, el concursante Daniel Araya, del programa «Pasapalabra» de Chilevisión, un estadístico de 31 años, fue el afortunado ganador de 177 millones de pesos, monto al cual se suman los 250 mil que recibió por participar en el capítulo. El júbilo invadió el estudio y las felicitaciones por redes sociales ahogaron las páginas del canal, pero a la mañana siguiente los comentarios ya habían cambiado de tono. En una entrevista que Daniel Araya entregó mediante Facebook Live para Chilevisión, varias personas le insinuaban, a veces con risa y otras veces con rabia, que el Servicio de Impuestos Internos (SII) se llevaría grandes tajadas de su premio.

Las inferencias de los comentaristas de Facebook no son falsas, efectivamente, los premios de concursos también se ven afectados por los impuestos. Paris Norambuena, abogado experto en temas tributarios de la firma Bofil Mir & Alvarez Jana, explica:

El ganador de un premio debe tributarlo como renta ordinaria, que se está normada en el número cinco del artículo 20 de la Ley de Impuesto a la Renta”.

El premio de Daniel estaría categorizado como una renta esporádica, por lo que se le aplica el impuesto de primera categoría del 25%, que Daniel debe declarar a más tardar 29 días después de recibir el premio. Norambuena agrega que “en realidad ese impuesto es solo parte del proceso, de hecho Daniel podría no declararlo y no pasaría nada, ya que es simplemente un creditaje para el impuesto al global complementario, que le será cobrado en abril con la operación renta 2019”.

El impuesto al global complementario incluye toda renta percibida por la persona natural que no se encuentre en su renta regular, es decir su sueldo, y es proporcional y progresivo, en otras palabras, dependiendo de la cantidad de dinero que se declare cambia el porcentaje que le afecta en su tributación; a mayor dinero declarado, mayor es el porcentaje que SII sustraerá. En el caso del premio otorgado por pasapalabra, el pozo cae en la categoría más alta de tributación, por lo que deberá aportar al fisco un 35% del monto, equivalente a 62.037.500 de pesos. Sin embargo, cada tramo de las categorías estipuladas por el global complementario posee una cierta cantidad de dinero que puede rebajarse de la tributación, para este caso se trata de cerca de 13 millones 150 mil pesos. Por ende, el monto final que el fisco extraería del acaudalado premio de Daniel Araya quedaría en….

$48.892.856

Pero no todos los premios se ven así de afectados por las normas de SII. El número seis del artículo 20 de la Ley de Impuesto a la Renta asigna una tributación especial a los premios de lotería, del 15%.

Un ganador del premio Súper Cuaterna de Loto Clásico en 2008 dijo: “Recibí alrededor de 50 millones de pesos, que era el monto publicitado. Pregunté por la tributación ya que estaba un poco inseguro del proceso y en la Polla me explicaron que el trámite ya había sido arreglado.”

Efectivamente, la circular n° 54 del 26 de abril de 1977 otorga la obligación de tramitar la tributación por los pozos ganadores de la lotería a la Polla Chilena de Beneficencia. Paris Norambuena explica: “La tributación de los juegos de lotería es distinta por la institución que entrega el premio, ya que en este caso no se benefician por franquicias especiales”.

Otras excepciones establecidas por la ley aparecen en el número 23 del artículo 17, donde se establece que no serán considerados como renta los premios otorgados por el Estado, por la Universidad de Chile o Universidad Técnica del Estado, por una corporación o fundación de derecho público o privado, cuando se trate de galardones establecidos de un modo permanente en beneficio de estudios, investigaciones y creaciones de ciencia o de arte, cuidando que galardonado no sea empleado de la organización.