Cambio en el orden de los apellidos podría generar dilemas legales

Mauricio Torres Paredes

Como una forma de reconocer el rol histórico de las mujeres en la familia, un grupo transversal de diputados presentó el pasado 16 de mayo un proyecto de ley para permitir el cambio en el orden de los apellidos, ya que solo el primero, el paterno, se transmite de generación en generación. Y aunque la idea se enmarca en el contexto del movimiento feminista, la moción no formó parte de los anuncios hechos por el Presidente Sebastián Piñera el pasado miércoles 23.

La diputada Pamela Jiles (Partido Humanista), defensora de la iniciativa y presidenta de la Comisión de Familia de la Cámara, donde hoy se tramita el proyecto, lamentó que la idea no haya sido recogida: “Nuestro proyecto reivindica a las madres entregando la posibilidad de decidir el orden de los apellidos. A pesar de haber tenido un apoyo transversal, ni siquiera fue mencionado. Una muestra más de la improvisación con la que el Gobierno pretende instrumentalizar las demandas feministas”.

Consecuencias legales

Más allá de la política, la idea ya ha generado observaciones legales. La abogada de la Universidad Católica y académica del Instituto Ciencias de la Familia de la Universidad de los Andes, Claudia Tarud, dijo estar de acuerdo, pero advirtió que se deberán tener en cuenta los riesgos de la “incerteza jurídica” en materia de filiación.

Me parece razonable la posibilidad de los padres de decidir el orden de los apellidos de sus hijos o que los puedan cambiar al ser mayores de edad. Lo que hay que cuidar son las consecuencias prácticas respecto a personas que quieran esconderse. No debieran poder hacerlo personas con deudas o problemas judiciales”, sostuvo.

María Inés Ibacache, abogada de la Universidad de Chile y especialista en derecho de familia, explicó que la actual situación se arrastra desde el siglo XIX, cuando “la mujer era básicamente un niño, por lo que su apellido iba en segundo lugar respecto del jefe de la sociedad conyugal. Creo que es un avance cambiar el orden de las jefaturas, que no necesariamente sea el marido. Las mujeres pueden ser más competentes. Es increíble que en pleno siglo XXI el hombre siga siendo el jefe de la sociedad”. Y si bien se mostró a favor, Ibacache precisó que “esto del apellido no es lo más relevante, creo que es más bien simbólico”.

La especialista indicó que, de aprobarse, la ley no debiera ser retroactiva: “Podría generar muchas complicaciones. Si alguien tiene una propiedad bajo el nombre de Pérez Hernández, y ahora es Hernández Pérez, tendrá un problema práctico al momento de la compraventa. Esto debiera ser solo para las generaciones futuras”.

Esperan sumar apoyo

El diputado Gonzalo Fuenzalida (Renovación Nacional), principal impulsor del proyecto, adelantó que el debate parlamentario no puede pensarse hacia atrás. “Uno podría retroceder con aquellas parejas que tuvieron hijos en el margen de un año, pero la ley debe pensarse a futuro. Será difícil de cambiar en quienes inscribieron a sus hijos bajo la lógica del apellido paterno”, comentó.

Respecto a la ausencia de la iniciativa en el anuncio de La Moneda, Fuenzalida contó que espera reunirse a la brevedad con la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Isabel Plá, para explicarle el proyecto. El legislador aseguró que “ella tiene toda la intención de patrocinarlo y le interesa mucho. No fue incorporado en la agenda de equidad porque fue una idea de los parlamentarios y no tuvimos tiempo para planteársela al Ejecutivo. Es clave la complicidad con el Gobierno para que le ponga urgencia”.