Prófugos del caso Luchsinger Mackay. Arresto domiciliario: cómo funciona el actual sistema

Por Mariana Fuentes

La Policía de Investigaciones (PDI) junto a Carabineros de Chile llegaron el pasado 23 de octubre al recinto en el que detendrían a José Tralcal, quien cumplía medidas cautelares por el caso Luchsinger MacKay. ¿La sorpresa? No estaba en el lugar.
Ese mismo día, la Fiscalía de La Araucanía comunicó que el otro imputado del caso, José Tralcal, estaba prófugo y con orden de detención hace cinco meses. La sentencia del caso se dio a conocer el día 10 de octubre y la orden de detención el 13 del mismo mes, Sin embargo, se llevó a cabo el martes pasado.

Una mirada penal

María Elena Santibáñez, miembro de la Comisión de la Reforma Procesal Penal, señala que es importante aclarar que, dependiendo del momento en que se dicte el arresto domiciliario, las medidas para garantizarlo serán distintas: “Si es de forma cautelar, es decir, que se busca asegurar la presencia del imputado en el desarrollo del juicio, nuestra ley, lamentablemente, no permite que las personas usen tobilleras electrónicas. En el caso de que exista una condena y la pena privativa de libertad se sustituya por reclusión domiciliaria, ahí tendrán tobilleras electrónicas”, señala la penalista.

Instituciones a cargo

Tras dictarse cómo se llevará a cabo el arresto domiciliario, la responsabilidad se traspasa a las entidades que están a cargo de garantizar que se cumpla la reclusión.
Cuando las personas se encuentran en arresto domiciliario cautelar, la obligación de actuar y garantizar que se cumpla el dictamen es Carabineros de Chile. Diferente es el escenario si es que se decide que la medida va a sustituir una condena. A los imputados se les colocan las tobilleras electrónicas, y al mismo
tiempo, Gendarmería se hace cargo de que cumplan la sentencia.

Licitación Track Group

La empresa norteamericana Track Group es la encargada de entregar el Servicio de Monitoreo Telemático de Condenados para Gendarmería, conocidas como tobilleras electrónicas, a más de 4.500 condenados. Andrés Briceño, gerente comercial de la empresa, señala que el aparato es hipoalergénico, impermeable y que el monitoreo se da mediante una señal GPS y radiofrecuencia. “Además trabaja con voz, tiene un micrófono, y con datos parecidos a los de un celular. Se puede contactar con las personas que las utilizan o ellos con la torre central”, agrega Briceño.

El aparato mide 12 cms. de largo, 9 cms. de ancho y pesa 275 gramos. “Se trata de un sistema con un 98% de efectividad y cubre todo el territorio nacional”, finaliza Briceño. La empresa entrega todos los servicios necesarios que Gendarmería requiere, desde la misma tobillera hasta los software. Pero, la encargada de monitorearlas es la institución penitenciaria.

Beneficios al Estado

La penalista María Elena Santibañez es partidaria de que este mecanismo funcione también en medidas cautelares. Dice que se lograría una mejor reinserción, y además, el Estado se ahorraría dinero: “La mantención de un preso es alta, no por los gastos personales, sino que por la contratación de los gendarmes, la inversión de espacios físicos, su alimentación, etc.”. En la misma línea, Briceño señala que “con el servicio de las tobilleras el Estado ahorraría un 80% en comparación con el costo de mantenerlos en la cárcel, que, según el Ministerio de Justicia, es de $724.000 mensuales por cada presidiario”.