Las muchas vidas que nos contamos

por Aldo Lingua

Existen muchas formas de lidiar con la cuarentena, con la ausencia de contacto humano y esto de vivir alejados. Algunos hacen fiestas por zoom, otros intentan ser influencers y nosotros jugamos rol.

Con mis amigos jugamos rol. Soy un vampiro que maneja Santiago desde las sombras, soy un gitano vagabundeando por tierras espectrales, soy un héroe trágico que busca vengar a su padre; soy este y muchos mundos. Eso es rol, en términos incomprensibles.

En términos más simples, son juegos cooperativos donde un narrador hace las veces de cuenta cuentos, mientras el resto maneja a sus personajes, mientras navegan un mundo fantástico. Todo es una creación oral. Las acciones fracasan o tienen éxito en base al lanzamiento de dados. Para este artículo hablé con amigos que he hecho por medio de estos juegos. Entre estas personas, hay casi un siglo de experiencia rolera. Hay seis y millones de vidas, cada una con su historia.

Claudio Artigas (32) es uno de los fundadores de Chile en Tinieblas, una organización que busca crear un “universo oscuro” en nuestro país, donde las historias que se cuenten a lo largo del país tenga coherencia y dialoguen unas con otras. “Yo quería crear un mundo como el que me contaba Ignacio, un amigo, en que todos compartían la historia. Pero no se daba. Así que partimos trabajando y, de a poco, se ha ido sumando gente”, cuenta Claudio, quien actualmente está narrando dos mesas.

Cada sesión dura, en promedio, algo así como dos horas. Cada mesa se compone de un narrador y entre cuatro y siete jugadores. Antes se hacían juntas presenciales, y las personas estaban efectivamente en una mesa. Ahora, las mesas se coordinan por medio del programa Discord, que es un chat de voz y video que permite, por medio del uso de programas especiales, generar lanzamientos de dados, poner música de ambientación y efectos de sonido, para generar ambiente.

Cosas muy extrañas

“Hemos escuchado mucho radioteatro, además de hacer ejercicios de voz, para poder ir transmitiendo mejor las emociones de los personajes”, cuenta Andrés Aracena (31). Él es amigo de Claudio, y actualmente está grabando sus partidas para luego subirlas en formato de podcast a Spotify. Frecuencia Rolera, se llama. La trama, que sigue un grupo de investigadores en un ambiente basado en las obras de Lovecraft. Actualmente cuentan con cerca de 40 auditores fieles, que escuchan todos los programas. “He tratado de mantenerlos no más largos de dos horas, porque creo que es difícil mantener la atención después de eso”.

Frecuencia Rolera está partiendo. Hay otros programas ya consolidados. El ejemplo perfecto de esto es Critical Role, un programa que se transmite por Twicht donde un grupo de actores de voz norteamericanos juegan Calabozos y Dragones (D&D por sus siglas en inglés), que debe ser el juego más conocido de todos. Cada jueves, cientos de miles de personas siguen las aventuras del grupo de héroes interpretados por siete actores, y han armado una fanaticada tan sólida y leal que, el año pasado lanzaron un Kickstarter para hacer su serie animada. La meta: US $750 mil. Para el final de la campaña, habían logrado reunir poco más de US $11 millones.

Para Ulises Vilches (34) el resurgir de los juegos de rol tiene un origen claro: Stranger Things. “Es una serie muy popular, apta para todo público, donde los niños protagonistas juegan D&D. Entonces, la gente empezó a preguntar qué es eso. A buscar el juego, y llegan a ese, y a otros. Critical Role es otro coletazo de este fenómeno”, explica. Y, aprovechando sus conocimientos con su gusto por el juego, es que fundó Space Fantasy en septiembre del 2018 y comenzó a importar manuales de rol a Chile. “El internet ha ayudado a encontrar y crear comunidades. O sea, hasta los terraplanistas tienen sus páginas. Los roleros, obviamente, nos encontramos de la misma forma”, explica.

Esas otras realidades

Dependiendo del juego, el mundo puede ser tan alien al nuestro como cercano. Los mundos de D&D son de fantasía medieval. En cambio, el Mundo de Tinieblas (creado por White Wolf) es un filtro más oscuro sobre el mundo en el que vivimos, y sobre esa base trabajan Chile en Tinieblas. Ciencia ficción, alta fantasía, steampunk, distopías; el catálogo de juegos es tan amplio como el de géneros literarios.

“Me pasa que como me gusta narrar mucho, porque soy muy imaginativo y receptivo de lo que me importa, y a mí no me gusta lo que pasa con muchas empresas, sobre todo Angloamerican. Me di cuenta de que le hacen mal al planeta y tratan de subsanarlo con plata a la sociedad, con colegios, pero limpiando su imagen para que no los molesten más. Después de que hicieron un relave en Colina, hicieron muchas obras, pero que se ayudan a ellos mismos, como un colegio minero. Educan a los niños pero con la idea de que sean obreros”, cuenta Pedro Rojas (30), quien usa estos juegos para narrar historias que mezclan imperativos éticos casi kantianos con acciones que hasta Green Peace tacharía de ecoterrorismo. Para él, esta es una forma de exorcizar demonios internos y lidiar con temas que le preocupan.

“Mis personajes son ultra carismáticos, cosa que yo no puedo ser en la vida diaria. No puedo arreglar todo con palabras. Entonces, cuando mi personaje interpreta una canción que deja mudo al resto, me pone en un escenario que es muy entretenido de imaginar”, cuenta Ignacio Rivas (33). Y claro, al igual que sirve para lidiar con el mundo, también se usa para expresar cosas que a veces nos guardamos. O que nos obligan a guardarnos.

Camila Roman (27) organizó una mesa de solo mujeres, en la cual, dice, la dinámica es muy distinta a las mesas mixtas o con prevalencia de hombres. “Acá nos preocupamos mucho de las otras, entonces no hay tallas pesadas entre nosotras, sino más palabras de ánimo y de aceptación”, cuenta. Ella explica que decidió hacer esto para crear un espacio seguro, porque la imaginación es una herramienta que se usa en psicología, su carrera, para que los pacientes puedan enfrentar en situaciones controladas sus miedos y angustias. “Por eso, pueden decir que es al personaje al que le pasan las cosas o que las hace, pero es uno el que las está diciendo, que las ve en su mente, entonces igual te pueden afectar mucho”, explica. Y por eso también puede ser tan liberador.

Narrando en cuarentena, Gonzalo Azocar (39) llegó a una oportunidad nueva: va a poder ser de los pocos narradores hispanoparlantes, y el único chileno, presentes en la GenCon. Esta es la convención de juegos de mesa más grande de EE.UU. “Mi hermano va a ilustrar a los personajes y vamos a estar con mi grupo, La Dnvestte RPG, presentes. Esto es una gran oportunidad para la difusión y crear nuevas comunidades, que es lo que más me interesa”, explica.

Al final, cada tantas noches, tomo el lugar de otro. Nos juntamos con amigos y contamos historias, que es la forma más simple de decirlo, y vivimos esas historias.