Jeannete Martínez, quien caminó desde Talca a La Moneda: “Tenía que sacar la voz por mis hijas”

Inició el periplo el martes y llegó al Palacio de Gobierno el viernes para entregarle una carta al Presidente Sebastián Piñera y exigir penas más duras contra los autores de delitos sexuales. La mujer relata haber sido abusada y posteriormente dos de sus hijas vivieron experiencias similares.

Al hablar de la violencia sexual que sus hijas vivieron se le quiebra la voz a Jeannete Martínez (47). Armada con un chaleco reflectivo, una gorra con las palabras “los niños no se tocan” y una carta para el Presidente Piñera emprendió el martes una peregrinación de 250 km. rumbo a Santiago para concientizar acerca del abuso infantil.

“Nos tenemos que unir para decir no”, enfatiza junto a sus tres hijas, quienes sostienen pancartas y banderas con insignias mientras caminan por el frontis de La Moneda. Jeannete fue abusada en su infancia y ahora dos de sus hijas cargan con el mismo trauma, es por esto que decidió “hacer algo grande para que me escuchen y entiendan que esto no puede seguir pasando”.

–¿Por qué decidiste hacer esta caminata?
Cuando era chica fui abusada por mi padrastro y mi madre nunca me creyó. Yo estuve casada por tres años y después de casi 22 años, me enteré de que mi hija fue violada por mi exmarido. Cuando ella me contó yo quise demandar, pero en ese tiempo los abusos podían prescribir luego de 10 años y no pudimos hacer nada. Ahora, en septiembre me enteré que mi hija más pequeña también fue abusada por mi otra ex pareja, que estuvo con nosotras por 8 años. Un día de rabia y de impotencia me dije que esto ya no podía seguir pasando, yo tenía que hacer algo grande para sacar la voz por mis hijas.

–¿Cómo viviste ese proceso?
Una cosa es que a mi me pasara, pero ahora vuelven a romperme el alma por lo que le pasó a mis hijas. Arrastro una carga emocional terrible, con mi hija mayor empezamos a sanarnos porque somos más grandes pero retrocedimos en todo y encontramos otra carga, la de mi hija menor. Yo no quiero más esta burla a los niños, a las familias. No quiero tener que esconder los cuchillos o cualquier cosa dañina pensando que mi hija puede hacerse daño sólo porque no puede aguantar el dolor. Un hijo puede ser abusado en cualquier momento, en un cumpleaños, una plaza, un uber. Es por eso que nos tenemos que unir para decir no, es un drama psicológico que se lleva la vida entera.

–¿Sientes que no tuviste apoyo en el proceso judicial?
Me di cuenta que las penas son muy bajas, no se le entrega peso a las pericias psicológicas que se le realizan a las víctimas. Además, el Estado entrega abogados con herramientas para poder defender a los abusadores y en cambio a mi el fiscal me dijo que no tuviera muchas expectativas de lograr una condena. Yo pensé que el abusador de mi hija iba a quedar detenido pero salió sin problemas, yo sé que él tiene una vida normal ahora y en cambio yo destruida en la casa, con mis hijas.

–¿Qué pensaron ellas de esta iniciativa?
Lo que empezó como una noche de rabia y de ira, se transformó en esta idea de caminar a Santiago. Le pregunté a mi hija menor si es que quería que lo hiciera, si es que le daba vergüenza y me dijo que teníamos que hacerlo y ayudar a más personas. Ella me veía llorar y me decía “tranquila mamá, yo soy fuerte, yo puedo con esto”, pero pienso en que si hay niñas como Antonia Barra que se suicidaron, ¿cómo es que una niña va a poder aguantarlo?

–¿Qué es lo que te gustaría conseguir con esta caminata?
No quiero hablarle al Presidente de lo que me pasó a mi solamente, quiero que cambien las leyes y que protejan la infancia, esto es un problema global que partió con mi dolor pero me doy cuenta de que hay tanto más. Espero que aumenten las condenas, que sean efectivas y sin derecho a beneficios, si tienen que estar 40 años en la cárcel, que lo hagan, porque esto tiene que parar de alguna forma.

–¿Qué piensas acerca de la gestión legislativa en estos temas?
Siento que estamos atrasados, posiblemente quienes legislan no han tenido que pasar por cosas tan terribles. No entiendo qué es lo que esperan, es un trauma horroroso y es por eso que deben realizar un cambio de raíz. En la protección a los menores no sólo está fallando el sistema, es el Estado por completo. Esto se debe resolver ahora y no puedo concebir que estas leyes, como “Justicia para Antonia” queden durmiendo en el Congreso. Los violadores pueden llegar a vivir vidas plenas y nosotras ¿por qué tenemos que seguir viviendo en esta selva?

–¿Alguna autoridad te ha brindado apoyo?
Recibí ayuda del alcalde de Talca y de una dirigente que me ayudaron con zapatillas y suministros. Pero no he recibido señal de la Ministra de la Mujer ni de nadie más, menos aún del presidente. Todos saben que voy a ir pero ellos se hacen los sordos.

–¿Qué más harías si esto no resulta?
Voy a caminar a más ciudades, no me importa, hasta que me escuchen. Además, me ofrecieron estudiar psicología y lo voy a hacer para seguir ayudando. Tengo también la intención de crear un centro de contención que quiero llamar “Sanemos Juntos”, porque no existe en realidad un lugar donde seas escuchada y contenida, donde se pueda recibir a las víctimas. Esos centros de reparación que ofrece fiscalía atienden como mínimo a 250 familias y no dan abasto, todo el sistema está superado.

–¿Cómo te sentiste durante la caminata?
El primer día sentía que era una locura, no sabía cómo fui capaz de generar esto, por otro lado fue un dolor de pies terrible, el segundo día tuve que sacarme las zapatillas y caminar descalza, pero he tenido tanto apoyo que tenía que terminar. Han sido jornadas maravillosas y yo sé que este es sólo dolor físico y es el dolor del alma el que necesitamos sanar.

–¿En qué pensabas mientras caminabas?
Justicia.