Carolina Espinoza: “Las mujeres tenemos capacidades que se echan de menos en las jefaturas llevadas por hombres”

por Aldo Lingua

Acaba de ser nombrada como la nueva  jefa técnica de urgencias del Hospital Clínico de la Universidad de Chile y asegura que el COVID-19 ha demostrado falencias en el sistema de salud pública que requieren de medidas técnicas, no políticas.

«El cargo de jefatura es diurno, pero yo me voy a mantener en la trinchera haciendo turno porque me gusta la clínica», afirma Carolina

Carolina Espinoza (32) es la nueva jefa técnica de la Urgencias del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Ella es médica urgencista, una especialidad que dice está en déficit de personal, y llegó a asumir el cargo en medio de las peores circunstancias posibles: una pandemia global. A pesar de que pasa de largos turnos que se extienden toda la noche y de no poder ver a su familia, mantiene una energía positiva que le permite «mantenerse en la trinchera».

-¿Cómo es asumir el cargo en medio de la pandemia de Coronavirus?

-Asumir el cargo es complejo, porque son temas y áreas que son difícil de abarcar inicialmente. En un contexto normal ya es un gran desafío y más ahora, porque lo que estamos viviendo es desconocido. No tenemos evidencia, y los médicos estamos acostumbrados a actuar en base a ella. Ahora estamos trabajando sobre la marcha.

-¿Qué se siente estar en tu cargo siendo una mujer joven? ¿Es una responsabilidad de representación del género?

-Yo estoy muy feliz por lo mismo que dices, porque a las mujeres históricamente nos han dejado fuera de los cargos de poder por una cosa errónea de creer que somos menos capaces, pero el tiempo ha demostrado que nos podemos enfrentar a desafíos bien grandes. Por ejemplo, la primer ministra de Nueva Zelanda ha mostrado que las mujeres tenemos capacidades que se echan de menos en las jefaturas llevadas por hombres. En el hospital tenemos a la primera directora de su historia. Para mí es un orgullo que me hayan pedido tomar este cargo.

-¿Cómo es el trabajo en urgencias? 

-Nosotros en general trabajamos en horarios de turno. El cargo de jefatura es diurno, pero yo me voy a mantener en la trinchera haciendo turno porque me gusta la clínica.

-¿Cuánto duran los turnos?

-Ahora estamos haciendo turnos más largos, de 12 horas.

-¿Qué es lo que te atrae de trabajar en una urgencia?

-Lo que más me gusta es el dinamismo que hay. Es un desafío intelectual constante. La gente que trabaja en urgencias y servicios de pacientes críticos debe tener cierta personalidad que es diferente del resto de los trabajadores de la salud. Con pocos elementos tenemos que tomar decisiones críticas y esa es una responsabilidad muy grande, porque con eso marcas la diferencia de si vas a salvar una vida o no.

-¿Cómo lidias con la incertidumbre al momento de tomar decisiones?

-El desafío de cuando hay un error es darse cuenta, asumirlo y aprender de eso. Cuando uno tiene la humildad de darse cuenta de que no somos infalibles, que no somos dioses, te motivas a estar más preparado y tratar de manejar todas las variables posibles, para reducir los riesgos al mínimo y poder actuar con calma.

-¿Los preparan para manejar la culpa? Porque un error de ustedes puede costar una vida.

-No hay una preparación sistemática de eso. Ni en pregrado ni en la especialidad estamos muy acostumbrados a analizarlo. No te enseñan herramientas para manejar las emociones ni sobrellevar la culpa y creo que eso es algo que estamos al debe.

-¿Se convierten en personas más frías en el trabajo?

-Sí. Al menos para afuera uno suele dar esa impresión, porque estás analizando muchos factores al mismo tiempo, y a la vez te interrumpen muchas veces. Siempre hay eventos inesperados. Y en base a eso tratamos de tomar las decisiones más rápidas. Y por eso nos podemos ver fríos, porque lo que prima es el tiempo.

-¿Cómo te mantienes activa para llegar bien al fin del turno?

-Uno no puede proteger mucho los tiempos, pero trato siempre de ordenar al equipo para que tenga su hora de ir a comer y tratar de recordar que hay que salir de vez en cuando a tomar aire, aunque sean dos minutos.

-¿Cómo compatibilizas los turnos y tu vida personal?

-Después del turno, tengo más ganas de salir y ver a mis amigos y familia. Mientras estudias la especialidad, el tiempo para la vida social es cero. Ahora me puedo organizar mucho mejor. Claro, cuando termino un turno de 12 horas, al día siguiente no tengo muchas ganas de hacer cosas, pero trato de organizarme para no dejar de lado a la gente que quiero y me hace feliz. Aparte, es muy importante para tener una estabilidad emocional que te permita trabajar bien y no solo vivir en función de la pega.

-¿Cómo se ha adaptado a funcionar Urgencias por el COVID-19?

-El servicio, al igual que en todas las urgencias del país, se han tenido que adaptar, tanto en infraestructura como en los flujos. Eso un desafío por este virus, ya que sabemos que se contagia vía aerosol y gotitas, pero se han registrado casos que han ido cambiando esa información. Y al parecer el virus no era tan buena gente como se veía inicialmente y es bastante más complejo. Lo que más nos complica es que alguno de nosotros se pueda enfermar y quedar grave, o incluso morir, por estar trabajando. El miedo y el riesgo es algo que existe, y no podemos hacer vista gorda ante eso.

-Dijiste que esta era una especialidad que estaba en déficit ¿tienen un plan en caso de que alguno de ustedes caiga enfermo?

-Está previsto. Nos vamos a enfermar. Y a medida que pase el tiempo vamos a ser más los que estemos en cuarentena, y por eso desde el minuto cero nuestro servicio ha tratado de reforzar las medidas al máximo de protección del personal ante la exposición. Todos los pacientes son un potencial riesgo, y por eso usamos mascarillas y escudos en la cara. Pero eso genera un cansancio en el equipo, porque estás todo el día con los implementos de seguridad.

-Hay varias denuncias en redes sociales de trabajadores de la salud que les han llegado mensajes que no vuelvan a sus edificios, pero al mismo tiempo la gente los aplaude en las noches. ¿Cómo ves eso?

-He escuchado de edificios donde les han pedido a los doctores que no vayan a dormir a la casa y eso es discriminatorio, porque si tomamos las medidas adecuadas y mantenemos la limpieza necesaria, podemos reducir el riesgo de contagio. Tienen que considerar que ese médico que va a ir a trabajar necesita descansar. Y es complejo, porque en un momento te aplauden y luego ves cosas como esas.

-¿Qué te ha parecido el actuar de la población?

-Algo para rescatar es que en todas las urgencias del país han disminuido las consultas espontaneas, en las que no se justificaba acudir. Ahora, también he visto gente en la calle que sale sin protección o que tienen contacto con otros y están infringiendo las medidas de seguridad. Y lo que creo que raya en la locura es salir sabiendo que estás enfermo y con eso contagiar a más gente. Eso no puede ocurrir, menos de parte de nosotros, como fue el caso de la doctora que debía estar en cuarentena y salió.

-¿Qué te ha parecido el manejo del gobierno y las medidas que han tomado y los resultados obtenidos?

-Esta pandemia ha visibilizado que necesitamos una salud pública bien encaminada, con recursos, academia y gente preparada. Esto no es solo política, porque al gobierno que hubiese estado le habría tocado la misma situación con la misma complejidad. Hay gente muy bien preparada para tomar medidas que son de salud pública y es natural que un gobierno no tenga todos los elementos para tomar decisiones en este contexto, y en ese sentido hay que unificar fuerzas con la gente de diversas áreas.

-Lo que dices es que es necesario escuchar a los expertos más que a las discusiones partidarias.

-Absolutamente. Es una cosa cultural el cuestionar el que habla no tiene la razón por motivos políticos en vez de entender qué es lo que dice. Se actúa más por el color político que por la experiencia.