Asistiendo a la muerte en primera línea: La salud mental de los profesionales hospitalarios

Ante la falta de un programa central desde el Ministerio de Salud, distintas son las medidas adoptadas por los hospitales públicos para brindar apoyo psicológico a sus trabajadores. Sin embargo, en algunos recintos sus funcionarios se encuentran en absoluto desamparo.

El covid-19 ha supuesto una exposición física y mental, tanto para la ciudadanía como para los profesionales de la salud que combaten la pandemia. Hacinamiento en los recintos hospitalarios, sobrecarga laboral para los trabajadores, turnos extendidos y una rutina marcada por la muerte de pacientes que, una vez ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), no vuelven a ver a sus familiares. Con esto deben lidiar quienes combaten cara a cara al virus y sus consecuencias. 

Como parte de la Capacitación Personal de Salud en Manejo Intensivo de Pacientes, el Ministerio de Salud (Minsal) imparte videoconferencias por Zoom para capacitar a los equipos y fortalecer la atención a los pacientes covid-19. Pero, ¿se brinda apoyo a todos los profesionales de la salud que se ven afectados por la nueva realidad que originó la pandemia? 

Mirando la muerte a los ojos

“La situación que estamos viviendo es sumamente estresante”, dice Laura Bruna, enfermera del Hospital Barros Luco Trudeau en San Miguel. Ella solía trabajar en la Unidad de Tratamiento Intensivo (UTI), pero, desde la era covid, debió transformarse en una enfermera de la UCI a pesar de que “no somos personal capacitado para eso”. 

Laura Bruna, enfermera del Hospital Barros Luco en la comuna de San Miguel. En la fottográi, Laura aparece atendiendo a su primer paciente covid-19. Fuente: Laura Bruna.

Laura Bruna, enfermera del Hospital Barros Luco en la comuna de San Miguel. En la fotografía, Laura aparece atendiendo a su primer paciente covid-19. Fuente: Laura Bruna.

El servicio UCI del Hospital Barros Luco contaba con 24 camas aproximadamente, sin embargo, en tiempos de pandemia prácticamente todo el hospital es una UCI. La sala de UTI donde trabajaba Laura tenía capacidad para 16 camas, la que aumentó a 20. Además de no contar con apoyo psicológico para enfrentar las nuevas circunstancias laborales y emocionales, se les sobreexige cumplir labores en la UCI para las que los enfermeros de la UTI no estaban preparados. 

No obstante, el golpe más duro es asistir la muerte de un paciente y esperar ver morir a otro. La última persona cercana o familiar que ve un paciente covid, es quien lo lleva hasta Urgencias; desde ese punto, no podrán recibir visitas. Laura dijo que en la UTI recibían máximo cinco pacientes por enfermera, los que estaban conscientes y podían manifestar sus dolencias. Los pacientes de la UTI, que son de mediana complejidad, tienen derecho a dos horas de visita; “ahora en el contexto covid, el paciente llega de Urgencia, se interna y nunca más ve a su familia”.

«Estamos absolutamente sobrepasados, estresados y sin descanso; cumpliendo turnos de 24 horas y con las vacaciones suspendidas hasta nuevo aviso a causa de la contingencia»-Laura Bruna- 

Una vez que los pacientes covid llegan a la UCI, sus parientes solo reciben información de los médicos vía telefónica. La última oportunidad que tienen los deudos para despedirse, son cinco minutos separados por un cristal; “a uno se le parte el corazón ver como la familia los ve a través del vidrio 5 minutos y se tienen que ir”. Luego, deben retirar el cuerpo de la morgue, cadaver que está, “por así decirlo, en una cámara mortuoria que en realidad es una bolsa metálica”.

Laura Bruna y otros enfermeros de la UCI en tiempos de pandemia. Fuente: Laura Bruna.

Laura Bruna y otros enfermeros de la UCI en tiempos de pandemia. Fuente: Laura Bruna.

Laura, que cumplirá cuatro años como enfermera en el Barros Luco, comentó que al día mueren por lo menos dos pacientes covid; apenas se retira un cuerpo, inmediatamente llega un contagiado y deben volver a la rutina.

«Uno se afecta emocionalmente pero tiene que seguir trabajando y, ante eso, no tenemos ningún apoyo sobre manejo de crisis o manejo de paciente fallecido; nada”.-Laura Bruna-

Álvaro Castro, tecnólogo médico del Hospital El Carmen en Maipú, trabaja en el área de imagenología. En la actualidad, los exámenes más importantes que él realiza, junto con el examen PCR, son los exámenes de tórax y scanners.

El recinto hospitalario, contó Álvaro, tuvo que reestructurar completamente su funcionamiento producto de la pandemia; los protocolos de atención se modificaron, ya no se atienden pacientes pediátricos y casi el 100% de los hospitalizados son covid. Antes los trabajadores del hospital tenían un sistema de cuarto turno, que consistía en una jornada diurna y al día siguiente una nocturna, para luego tener dos días libres. Hoy, los turnos son de 24 horas con tres días de descanso.

Las rutinas de convivencia también se han modificado. Al ir a cenar o almorzar al casino, se debe mantener una distancia y acortar los lapsus de tiempo en dicho lugar.  “Si cae uno contagiado, todos lo que comparten ese turno se ven directamente afectados; ese riesgo es un estrés para todo el mundo”, relató Álvaro Castro. Además, señaló que han sido meses muy difíciles para el centro de salud. Muchos trabajadores han tomado licencias por contagios o licencias psiquiátricas por estrés.

«En el hospital he visto muchos colapsos psicológicos, o no sé en realidad cómo se le llame, donde la gente de la nada explota y se larga a llorar”.-Álvaro Castro-

En cuanto al apoyo psicológico a los trabajadores del recinto, el tecnólogo médico dijo que no se ha informado demasiado, pero sabe que existe un apoyo gratuito que realizan los psicólogos del hospital, incluso se hacen videollamadas de apoyo al personal que lo necesite.

La nueva realidad

De acuerdo a los datos de la Sochimi, al 2 de julio en la Región Metropolitana un 94% de las camas UCI estaban ocupadas. Sedric González, enfermero del Hospital Clínico de la Universidad de Chile José Joaquín Aguirre, señaló que actualmente los pacientes requieren otro tipo de cuidados para mejorar su función pulmonar, por lo que se aplica la posición decúbito prono, es decir, tender a las personas boca abajo. En la UCI de 12 pacientes, ocho o nueve están en dicha posición según Sedric. En base a los datos de Sochimi, en la RM hay 309 pacientes covid en posición prono, es decir, la RM concentra el 74% de pacientes covid en prono.

«El temor más grande para nosotros ahora, es el hecho de contagiarnos e infectar a su vez a nuestras familias”.-Sedric González-

El Hospital José Joaquín Aguirre organizó jornadas de apoyo grupal para sus profesionales. “La institución sabe la situación de estrés de los funcionarios en la actualidad y trata de velar por el cuidado de nosotros”, dice Sedric González.

En definitiva, no existe una política pública respecto a la salud mental de la comunidad hospitalaria, por lo tanto, cada hospital o clínica apoya a sus trabajadores por iniciativa propia.