Jóvenes trabajadores buscan pagar sus cuentas con el segundo retiro del 10%

Según la Superintendencia de Pensiones cerca de dos millones de jóvenes podrán recurrir a esta medida económica. Según expertos es probable que muchos de ellos queden sin saldo en sus cuentas.

Mientras en el Senado se aprobó el proyecto del segundo retiro de las AFP impulsada por el Ejecutivo, hoy se discutirá la iniciativa impulsada por Pamela Jiles y otros parlamentarios de distintos partidos. Si bien en un comienzo se tenía como idea que saliera antes de Navidad, no hay claridad de ello debido a la pugna política entre el Congreso y el Gobierno. Según la Superintendencia de Pensiones los jóvenes y las mujeres serán los más perjudicados, de este primer grupo son varios quienes ya están pensando en qué harán con el dinero una vez que llegue a sus manos.

«El primer retiro afectará en mayor proporción las pensiones y los saldos de las mujeres y de los más jóvenes, y un segundo retiro deteriorará aún más la situación previsional de estos dos grupos», señaló el superintendente de Pensiones, Osvaldo Macías, hace un mes cuando recién se comenzaba a discutir esta idea en algunos espacios y luego llegó al Congreso.

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) estimó en el reporte del trimestre junio-agosto que la desocupación en jóvenes llegó al 29%. La Superintendencia de Pensiones estima que 10 millones de personas efectúen un segundo cobro de sus ahorros, de los que el 20% que puede acceder tiene entre 25 y 35 años.

Retirar por necesidad

Mario Montenegro tiene 28 años y ha trabajado desde que estaba en el colegio. Partió en un local de comida rápida y pese a seguir estudios superiores, hoy vende mochilas para una multinacional.

Mario Montenegro, vendedor de mochilas

Durante los meses de pandemia su empresa se acogió a la Ley de Protección al empleo y dejó de recibir el salario que bordeaba los 600 mil pesos. Ante el primer retiro de fondos decidió sacar solo una parte, “para pagar la ‘u’ y ahorrar, porque los tiempos no están muy fáciles que digamos”. Ahora, el panorama es distinto, dice Mario- “Yo quiero esta plata para pagar cuentas, porque las ventas no han estado muy buenas y nada se paga por sí solo. Yo no accedí a ningún bono, así que esto es lo que me queda y no me da miedo el daño que me pueda hacer a futuro”, asegura Montenegro.

Al igual que Mario, Fernanda Sosa volvió a sus labores de vendedora de libros a fines de septiembre, cuando Puente Alto salió de cuarentena. A sus 26 años relata que “este año le ha sido complicado. Mi papá y yo nos enfermamos de covid-19 y eso igual significó un gasto muy duro. Pude acceder al Bono de la Clase Media, pero sinceramente: ¿Qué haces con 500 lucas? Esa cantidad se gasta en un mes”. La joven puentealtina tocará nuevamente sus ahorros, porque, como dice ella, “la plata es mía y me da lo mismo si me baja la cotización, total tengo un buen par de años para que suba. Hay un montón de deudas que no he podido pagar y siento mucho que esta plata se vaya en esto y no para comprarme una tele o un celular nuevo como creen algunos”.

Mariana Soto, vendedora de zapatos.

Al igual que en los casos anteriores, Mariana Soto tiene 31 años y espera “ansiosa el segundo retiro, porque lo necesito para pagar la universidad”. La joven de la comuna de Lampa estudia Enfermería y durante estos meses ha podido trabajar “en algunos pitutos, porque la empresa se detuvo cuando nos mandaron en cuarentena total a Santiago”, explica la vendedora de zapatos.

“La verdad es que no me importa mucho, porque soy joven y el primer diez por ciento se me fue de una y en gastos. ¿Qué más?”, indica la estudiante de enfermería.

¿Pan para hoy y hambre para mañana?

A ojos del economista Patricio Rojas: “Esto provocará no solo efectos a largo plazo, sino también en la Reforma de Pensiones que el Gobierno presentará al Congreso. Es una mala política pública y si para ellos no es un tema ahora, lo será en unos años más cuando terminen su vida laboral y vean que cotizarán muy por debajo de lo esperado”, asegura el investigador de Rojas y Asociados.

La socióloga Jacinta Girardi cree que: “Esta una medida desesperada por parte de la gente, porque el Gobierno no ha sabido cómo enfrentar la crisis, no ha dado un incentivo fuerte y no queda más. Las personas siempre van a preferir gastar su plata en el corto plazo, pero es una visión que sí o sí traerá consecuencias a futuro. Con o sin crisis las personas igual sacarían los dineros”.

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