Endeudamiento y líneas de crédito: las repuestas económicas de la región para combatir la pandemia

Imagen referencial de Santiago. Foto: Emol

Los países que cuentan con sólidos fundamentos económicos, como Chile y Perú, solicitaron líneas de crédito internacionales para prevenir efectos negativos a futuro por el coronavirus. En los casos de Ecuador y Argentina, con sobreendeudamiento fiscal, acudieron a préstamos de emergencia a corto plazo.

Argentina tendrá más días de respiro, aunque se podría decir de respiración artificial. Alberto Fernández, su Presidente, señaló que el plazo para la renegociación de déficit vencía ayer, pero se extendió 10 días más. Los números rojos indican que el país mantiene una deuda de US$ 66.000 millones con distintos acreedores, internacionales en su mayoría. Parte del valor es producto de los préstamos que no se cubrieron por el incumplimiento de pago en 2001.

Los ciudadanos argentinos padecen, por tercer año consecutivo, una severa crisis financiera. La llegada de la pandemia aceleró el rezago económico debido a las cuarentenas implantadas que obligó el cierre de empresas y que la tasa de desempleo aumente de 8,9% a 10,1% en el último trimestre, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Como medida urgente, el Banco Mundial otorgó un préstamo para combatir el coronavirus. El monto aprobado por el ente internacional fue de US$ 35 millones para reforzar el sistema de salud, a través de la compra de insumos y equipos médicos.

“Creo que en el corto plazo no hay más opción que endeudarse para quienes no tienen ahorros o fondos soberanos que les permitan financiar planes de emergencia. En el mediano y largo plazo esas cargas fiscales van a limitar el margen de gasto de los gobiernos”, señala Juan Pablo Toro, director ejecutivo de Athena Lab. El analista internacional prevé que esto obligará a los gobiernos a adoptar medidas procrecimiento para generar ingresos. “Chile, Colombia, Perú, Panamá, Costa Rica, Uruguay y Paraguay han mostrado conducciones técnicas serias y por eso no les cuesta acceder a líneas de crédito”, agrega Toro.

Chile y una línea de crédito histórica

El pasado 28 de mayo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó una línea de crédito por 23.930 millones de dólares, solicitada por el Banco Central de Chile para prevenir los efectos negativos en su economía que pueda causar la crisis sanitaria. Luego de 37 años, la nación vuelve a acudir al FMI. En 1983, la dictadura de Augusto Pinochet solicitó un crédito de US$ 900 millones para enfrentar la crisis de los bancos de esa época.

“Hay que recordar que la línea de financiamiento flexible del FMI es al Banco Central, que es el único que podría utilizarla. El objetivo es fortalecer la capacidad de respuesta ante perturbaciones importantes en las cuentas externas. El monto del crédito no podrá ser destinado a financiar el gasto público”, explica Alejandro Fernández, gerente de estudios de la consultora Gemines. La solicitud del Banco Central implica que el dinero irá a reforzar la política monetaria y a garantizar la liquidez de la institución, durante dos años. “El FMI está listo para continuar con su apoyo a Chile durante estos tiempos desafiantes”, indica Kristalina Georgieva, directora general del organismo.

Alejandro Fernández, gerente de Gemines. Foto: El Mercurio

Chile también está obligado a tomar medidas que solucionen los problemas económicos a corto plazo. Si bien no lo hizo a través de instituciones internacionales, Hacienda accedió a crear un fondo Covid de US$ 12.000 millones, como parte del plan de emergencia. La propuesta plantea financiar la reserva vía emisión de deuda y fondos soberanos, y de ahí saldrían los recursos para las medidas de apoyo a las familias y de reactivación por 24 meses.

Sin embargo, las comisiones de Hacienda del Congreso y el Gobierno no aprobaron el pedido de varios economistas que plantearon un aumento al Ingreso Familiar de Emergencia, de $80.000 a $90.000 pesos y se mantuvo en su propuesta inicial de $75.000. “Se deben apoyar a las familias y empresas para evitar que la pandemia provoque problemas económicos mayores y que se puedan satisfacer las necesidades básicas y minimizar la quiebra de empresas”, opina Fernández.

Perú con control económico, pero no sanitario

Perú es el segundo país de Latinoamérica con la mayor cantidad de contagios y fallecidos por el coronavirus. Al cierre de esta edición, 214.788 personas han contraído el virus y se registran 6.109 decesos. El gobierno de Martín Vizcarra fue uno de los primeros en Sudamérica en tomar medidas preventivas estrictas, como cuarentenas, toques de queda y cierre de fronteras.  Sin embargo, el hacinamiento y los trabajos informales no permitieron controlar la propagación de la enfermedad.

En el aspecto económico, Vizcarra decidió utilizar los ahorros fiscales de las últimas décadas para contener la pandemia y sostener la reactivación. El Banco Central de Reserva del Perú anunció una línea de crédito por US$ 8.500 millones destinados a préstamos para las empresas y la misma cantidad para inversiones de gasto público y beneficios tributarios.

Además, el FMI aprobó una línea de crédito flexible de dos años por US$ 11.000 millones para usar como financiamiento preventivo. Este préstamo se pudo adquirir ya que Perú cuenta con sólidos fundamentos macroeconómicos. Leo Bonato, jefe de la Misión del FMI en el país, aseveró que no se necesitará el dinero a corto plazo. “Esta línea de crédito flexible serviría como un seguro para Perú en caso de que se materialicen riesgos externos adversos”, explica.

Líneas de crédito por país
País Organismo Monto
Chile FMI US$ 23.900 m
Perú FMI US$ 11.000 m

Ecuador y sus medidas urgentes, una vez más

Tres multilaterales internacionales han entregado US$ 1.490 millones a Ecuador desde el inicio de la pandemia. Según el Ministerio de Economía y Finanzas, la mayor parte de ese monto corresponde al préstamo de emergencia por US$ 643 millones que otorgó el FMI a cinco años de plazo. El Banco Mundial entregó US$ 500 millones y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) US$ 300 millones, a 28 y 20 años de plazo, respectivamente.

Luis Espinosa Goded, profesor de la USFQ de Ecuador. Foto: Cortesía

“Ecuador, antes de la crisis sanitaria, ya estaba en una situación cercana a la quiebra financiera. Esto se debe a que el país tenía una deuda fiscal de US$ 60.000 millones. La situación era ya muy preocupante y en algo ayudarán estos préstamos para la emergencia sanitaria”, asegura Luis Espinosa Goded, economista y profesor de la Universidad San Francisco de Quito.

El Gobierno tiene limitado acceso a financiamiento en los mercados internacionales, puesto que el indicador de riesgo país es el segundo más alto de la región con 4.193 puntos, después de Venezuela. “El monto de gasto del Estado para el 2020 era de US$ 35.000 millones y las previsiones de ingresos son de 14.000 millones. Con esta estructura es casi imposible que te presten dinero. ¿Si tuvieses US$ 1.000 se lo prestarías al Gobierno de Ecuador?”, enfatiza Goded.

Esta pandemia puso en evidencia las falencias y fortalezas de distintos manejos económicos que, con medidas urgentes y otras no tan improvisadas, los países tratan de salir adelante. “Es una lección económica muy sencilla que está golpeando a las empresas, a los ciudadanos y al Gobierno. Si no ahorras en tiempos de bonanzas, cuando llegan los tiempos de sequías la pasarás mal. Es sentido común”, expresa Goded.

Préstamos de emergencia
País Organismo Monto
Ecuador FMI US$ 643 m
Ecuador Banco Mundial US$ 506 m
Ecuador CAF US$ 300 m
Argentina Banco Mundial US$ 35 m

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