El ‘tras bambalinas’ del cine chileno: los marginados de la ayuda estatal

'Cultura en agonía', 2020. Actriz Catalina Saavedra.

Catalina Saavedra, en ‘Cultura en agonía’, video sobre los profesionales y técnicos de la industria cinematográfica chilena, quienes están al margen de los beneficios estatales por la crisis económica y sanitaria a causa de la pandemia.

 

La crisis sanitaria que produjo el covid-19 en Chile y el mundo ha supuesto una paralización en muchos sectores de la economía, como la industria del entretenimiento y la cultura. El resultado: cientos de profesionales de las artes audiovisuales sin ingresos para subsistir.

‘No nos den la espalda’, pide la actriz Catalina Saavedra. Mirando a través de su ventana, la intérprete relata la cruda situación de los profesionales que hacen posible la industria fílmica y sentencia: “Invisibilizando a los trabajadores del cine, el arte y la cultura, nos condenan a una vida precaria e incierta”. Esta y otras escenas se exponen en el video ‘Cultura en agonía’ del Sindicato Nacional Interempresa de Profesionales y Técnicos del Cine y Audiovisual (Sinteci), donde se le puso rostro a quienes demandan indiferencia de parte del Estado al no percibir ingresos o beneficios que les ayuden a paliar la crisis que origina la pandemia.

De acuerdo con los resultados del catastro que realizó el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (Mincap), un 70% de los (as) trabajadores del sector de las ‘Artes de la Visualidad’ no tiene contrato; esto significa que, paralizadas las actividades, no reciben remuneración alguna que los sustente. La condición contractual por áreas de trabajo evidencia que el sector audiovisual es altamente vulnerable a la crisis actual, donde un 90,3% es independiente y solo el 9,7% está contratado en una organización.

Los que ‘no califican’

‘Los Espookys’, serie original de HBO. La producción de la segunda temporada fue suspendida por la contingencia sanitaria.

Margarita Marchi, realizadora de efectos especiales y caracterización de cine, y también ex presidenta del Sinteci, participó en la producción de la segunda temporada de la serie original de HBO titulada Los Espookys, que alcanzó a rodar la mayoría de las escenas en locación; sin embargo, debido al contexto actual, las grabaciones y el trabajo del equipo que reúne a profesionales norteamericanos, mexicanos y chilenos, se paralizó indeterminadamente a tres semanas de finalizar el proyecto. La productora Fábula remuneró su labor por lo hecho; el resto dependerá de cuando logren retomar la filmación.

Una vez que se anunció el stand by de la producción, Margarita se trasladó a su provincia natal y actualmente vive en el campo. Ya que todos los proyectos en los que colaboraría corrieron la misma suerte. Ahora se mantiene con sus ahorros y la ayuda comunitaria y familiar.

Ningún trabajador de la cultura tiene solución para su realidad laboral. Entonces vienen las rifas, las canastas y los apoyos que son iniciativas de carácter individual y de ‘resuélvelo como puedas’”. -Margarita Marchi-

Margarita comentó que, en general, la situación de los audiovisuales en Chile es compleja, ya que “siempre trabajamos, en un 99%, de forma intermitente, es decir, con contratos a plazo fijo por proyecto”. Así también, la maquilladora de largometrajes de ficción como Sub Terra (2003) y Post Mortem (2010), señaló que desde octubre pasado, en el contexto del estallido social, se evidenció una baja en las actividades del rubro. Luego, con la pandemia del covid-19, las circunstancias no hicieron más que empeorar las ya precarias posibilidades de continuar o finalizar las distintas producciones.

Fuente: Margarita Marchi, realizadora de efectos especiales y caracterización de cine. Fotografía de producción de una prótesis de forma Látex. (2011)

No obstante, los profesionales del sector audiovisual no son los únicos al margen de un respaldo estatal que contribuya a neutralizar la crisis económica. Margarita Marchi hizo hincapié en que el Estado nunca ha resuelto el tema de la cultura en Chile.  “La iniciativa legal de honorarios es un chiste; osea, plantearle a los trabajadores que además tienen que endeudarse, es absurdo. El problema es que este beneficio se canaliza a través del Registro Social de Hogares de cada municipalidad y, evidentemente, nosotros no calificamos en ese sentido; es decir, por mucho que necesitemos apoyo en estos momentos, estamos fuera de esa categoría”.

Improvisar para sobrevivir

 “Para el Estado no existimos”, sentenció la maquilladora de cine Pamela Pollak, que participó de la coproducción chileno-española Inés del Alma Mía, cuyo rodaje finalizó en diciembre pasado. Durante enero y febrero incursionó en el sector de la publicidad, pero en marzo se congeló todo a causa de la pandemia.

Los programas de ayuda que hace el Estado son de acuerdo al Registro Social de Hogares, pero en nuestro caso debiera tomar como parámetro los datos del Servicio de Impuestos Internos, ya que de alguna manera refleja mejor lo que realmente ganamos”. -Pamela Pollak-

En la actualidad, Pamela reside en el sur de Chile y trabaja administrando un terreno. Sin embargo, no es la única que ha debido desempeñarse en otras labores para lograr conseguir el sustento. Agradece tener un empleo y sus talleres de maquillaje y caracterización durante el segundo semestre académico en la Universidad del Desarrollo; gracias a eso podrá “salvar” los meses que se avecinan. No obstante, relató que muchos de sus compañeros y colegas se convirtieron en choferes Uber, repartidores de Rappi o comerciantes de sopaipillas. “La situación es tremendamente precaria”. Además, señaló que se han gestionado rifas y canastas de alimentos, y una productora recaudó fondos para que los trabajadores afectados por las crisis puedan pagar las cuentas básicas.

Según la maquilladora Pamela Pollak, el panorama es claro: “Fuimos los primeros en parar y pienso que seremos los últimos en retomar nuestras actividades, ya que nuestro trabajo es muy promiscuo; realizamos nuestra labor a centímetros del artista, tocamos su cara, ojos, boca y nariz, lo mismo con los peluqueros que no pueden trabajar con guantes y los actores que no pueden aparecer frente a la cámara con mascarillas”.

Pateando piedras

La productora de casting Macarena Echeverría ha visto paralizada su empresa, Agencia de casting y modelos Base Latino. Desde marzo hasta la fecha, la producción de material audiovisual publicitario ha sido mínima, y lo poco que logró registrar para sus clientes ha sido por la colaboración de amigos y familiares: “Hice campañas de casting donde la gente se grabó en casa para evitar el desplazamiento, pero es complejo ya que de todas maneras deben salir a la calle para firmar sus contratos”.

El equipo profesional que trabajaba en la empresa de Macarena consistía en dos camarógrafos, dos editores y dos productores. Hoy, la agencia de casting y modelos Base Latino ha debido prescindir de ellos.

De igual manera, en contexto de crisis sanitaria es imposible llevar a cabo las gestiones para realizar nuevos spots. Macarena estimó que durante estos meses habrían grabado al menos cinco comerciales, pero debido al temor de contagio, multa o fiscalización, sus clientes desistieron.

¿Y qué pasará después?

Ante el abandono que se denuncia desde los diversos sectores, la recién inaugurada ‘Coordinadora Intersectorial Cultura en Emergencia’, que reúne a 19 organizaciones, hizo público su Plan de Emergencia y Reactivación ante el Mincap. Este plan, que aborda la implementación de medidas desde el ministerio hasta las municipalidades, apunta a suprimir los recortes en los fondos destinados a la actividad cultural.

Daniela Espinoza, presidenta del Sinteci, señaló a El Mostrador: “Recortar en cultura es quitarles el sustento a miles de familias chilenas que dependen de ello y también a miles de chilenos que disfrutan de estas obras, ya sea online o presencialmente cuando volvamos a las salas. Recortar en cultura es criminal”.

Así también, el Plan de Emergencia y Reactivación demanda un flujo eficiente de recursos para establecer los debidos protocolos de higiene y seguridad. Por último, como otro de los principales objetivos, la propuesta de la coordinadora incluye el  “asegurar la compra de contenidos y programación para los espacios culturales”.

Carlos Gallardo, director de arte de cortometrajes de ficción como ‘El ascensor’ (1996) y ‘Café para llevar’ (2019), vio suspendida indefinidamente la preproducción de una serie de televisión en la que trabajaba. Actualmente no realiza labores alternativas a su arte, pues “afortunadamente yo me puedo mantener por un tiempo determinado”, sin embargo, lamentó que la mayoría de los profesionales en el área audiovisual “se encuentran en una situación extremadamente precaria”. En este sentido, y en relación a la problemática laboral de los artistas y técnicos de la industria cinematográfica y cultural, Daniela Espinoza recalcó a El Mostrador: “Necesitamos una política clara de reactivación en el corto y mediano plazo que haga frente a la brutal cesantía del sector, con perspectiva de género y regional”.

Sobre las proyecciones de un posible retorno de la industria fílmica, Carlos Gallardo manifestó una postura cautelosa: “Si no hay un tratamiento definitivo y probado para el virus, el regreso al trabajo, que podría ser de aquí a seis meses idealmente, va a requerir de muchos protocolos sanitarios y de restricción; esto no significa que volvamos a la normalidad, ya que el temor de un rebrote siempre van a existir y esto va acarrear que los costos de producción se incrementen para lograr cumplir con todos los protocolos sanitarios que resguarden la salud de los trabajadores”.

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