Artistas chilenos siguen vinculados al Circo del Sol pese a despido masivo

El pasado lunes, la empresa de entretenimiento internacional se declaró en bancarrota y anunció el cierre de espectáculos hasta el siguiente año. Dos trapecistas chilenos, que laboran en Las Vegas, han conservado sus empleos y esperan la autorización para retomar actividades.

 Con tan solo ocho años, Jonathan González inició su trayectoria en las artes circenses. A su corta edad montaba y desmontaba escenarios, armaba aparatos, prendía las luces, cargaba las tramoyas y dejaba todo listo para empezar el show. ‘Tatan’, como lo han apodado artísticamente, pertenece a la cuarta generación de la familia González que ha dejado un legado en el circo chileno. En Concepción aprendió varias acrobacias, pero se especializó en el trapecio. A los 15 años hizo el primer salto mortal triple de su carrera y en ese momento se dio cuenta de que quería probar su capacidad de hacer acrobacias más complejas. Las empresas empezaron a hacerle ofertas hasta que llegó la más esperada del gran Cirque du Soleil.

“Tomé la decisión y firmé el contrato. Me fui de Chile en el 2014 y fue muy doloroso; recuerdo que en el camino lloré todo el viaje porque no sabía lo que me esperaba”, confiesa el trapecista de 28 años. Empezó dando shows en Orlando, Florida, en uno de los espectáculos más importantes que tiene el Circo del Sol en el parque de diversiones de Disney. “Estuve cuatros años ahí y fue el punto más alto de mi carrera porque trabajé con los mejores trapecistas del mundo”, agrega. En este tiempo, ‘Tatán’ se dedicó a practicar el cuádruple salto mortal, una acrobacia que tan solo 20 personas en el mundo lo han hecho por su complejidad. Luego, llamó la atención a nivel internacional por realizar un cuádruple salto mortal con doble pirueta de regreso, un ejercicio nunca antes visto.

Desde el 2018, González se ha radicado en Las Vegas y trabaja en el show ‘Mystére’ del Circo del Sol. Sin embargo, hace cuatro meses que no ha subido al escenario, debido a la pandemia de coronavirus. “Ha sido algo raro porque uno está acostumbrado a estar en movimiento todo el tiempo. Acá trabajamos cinco veces a la semana y hacemos dos funciones a diario. De esos cinco días, ensayamos dos, entonces el tiempo pasa muy rápido”, dice el artista desde su casa en Nevada.

El pasado lunes, la compañía del Circo del Sol, mediante un comunicado de prensa, se declaró en quiebra debido al impacto de la crisis sanitaria, que ha provocado la interrupción y el cierre forzado de espectáculos. “Durante los últimos 36 años, Cirque du Soleil ha sido una organización altamente exitosa y rentable”, señaló Daniel Lamarre, presidente ejecutivo de Cirque du Soleil Entertainment Group. “Sin embargo, con cero ingresos desde la suspensión forzada de todos nuestros espectáculos debido al covid-19, la gerencia tuvo que actuar con decisión para proteger el futuro de la compañía”, añadió. En marzo, la empresa circense fundada en Montreal en 1984 que operaba 44 shows en todo el mundo, despidió a 4.680 personas. Ahora, se desvincularán 3.500 trabajadores más.

González se siente afortunado al no formar parte de esas cifras. “Los shows en carpa ya están suspendidos hasta el próximo año, pero nosotros formamos parte de las funciones fijas en Las Vegas y solo estamos esperando una fecha de retorno, pero la intención de la compañía es abrir de nuevo este año”, sostiene. Hasta el momento, el artista se mantiene vinculado a la empresa, sigue con su visa de trabajo y su seguro médico. A pesar de la incertidumbre del regreso, González mantiene sus entrenamientos y ensayos para no perder musculatura y acondicionamiento físico.

Paúl Maluenda lleva 11 años como trapecista del Circo del Sol.

La misma situación atraviesa el chileno Paúl Maluenda, quien forma parte de la sexta generación de la familia Maluenda, tradicional de las artes circenses en Chile. El trapecista se unió al Circo del Sol en 2009 y también trabaja para el show “Mystére” en la ciudad que nunca duerme. Maluenda y su esposa, igualmente trapecista, siguen vinculados a la compañía y conservan sus beneficios. “Los espectáculos en Las Vegas están en convenio con los casinos y son una máquina de entretenimiento. El Cirque du Soleil es una imagen fundamental en esta ciudad”, agrega respecto a por qué cree que los recortes de personal no les ha afectado.

Los circos de carpa están un mes o más en cada país. Imagínate 10 o 15 shows de carpa y tú tienes que lidiar con las reglas y protocolos de cada lugar. Además, necesitas sacar visas para la gente, permisos de trabajos, buscar hoteles, transporte, staff para logística. Es una máquina de gente para que todo salga perfecto”- Paúl Maluenda, trapecista chileno.

A la espera de un pronunciamiento de retorno, el artista entrena en un pequeño gimnasio que tiene en su casa y ensaya sus acrobacias en la medida de lo posible. “Tengo un amigo que tiene un aparato de trapecios y ahí puedo volar, hacer trampolines y gimnasia. Pero nos ha tocado hacerlo distinto, conservando la distancia y en un horario que él nos permite”, expresa Maluenda.

El show ‘Mystére’ es uno de los más importantes espectáculos que se realiza en Las Vegas. Foto: Cirque du Soleil.

Para el chileno, la decisión que ha tomado el Circo del Sol ha sido compleja pero correcta debido a toda la logística que conlleva organizar giras por todo el mundo. “Los circos de carpa están un mes o más en cada país. Imagínate 10 o 15 shows de carpa y tú tienes que lidiar con las reglas y protocolos de cada lugar. Además, necesitas sacar visas para la gente, permisos de trabajos, buscar hoteles, transporte, staff para logística. Es una máquina de gente para que todo salga perfecto”, indica. No obstante, está seguro de que para la reactivación de funciones será necesario tener más tiempo de ensayos, preparación, “y hacerlo todo de nuevo una y otra vez antes de presentárselo a la estrella principal que es el público”, dice.

González, por su parte, considera que existe la posibilidad de que la multinacional cierre a consecuencia de los problemas económicos que afrontaba anteriormente. “La esperanza que hay es que la empresa pueda salir de la deuda que tienen y vuelvan a iniciar actividades, pero mientras el coronavirus siga eso no va a ser posible”, opina el circense. Actualmente, el Circo del Sol mantiene una deuda que supera los US$ 900 millones. Para enfrentar la crisis, los inversores de la compañía inyectarán US$ 300 millones que servirán para apoyar la reanudación de actividades y hacer frente a los espectadores con entradas que han sido afectados por la cancelación de espectáculos.

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