Andrea Obaid: El equilibrio entre la comunicación y la ciencia

De niña soñaba con ser astronauta, se crió entre la medicina, la ciencia y el arte. Durante la adolescencia practicaba para ser locutora y actualmente trabaja en dos reconocidas radios a nivel nacional. Su especialización en periodismo científico la llevó a recorrer históricas rutas en Chile para sus programas televisivos ‘Chilenautas’ y ‘Tecnociencia’. La periodista revela detalles de su infancia, sus viajes favoritos y sus mayores retos profesionales.  

A sus 43 años Andrea Obaid tiene la dicha de decirle al mundo que ha cumplido todo lo que ha querido en su vida. Esta apasionada periodista y divulgadora científica ha viajado a los lugares más remotos de Chile y Sudamérica para conocer y mostrar, a través de una cámara, lo que los expertos en ciencia tienen que contar. En sus reportajes revela cómo se formó la Tierra hace millones de años, quiénes lo habitaron y qué etnias se formaron en esos lugares.

La sangre la llamaba hacia la ciencia y la medicina, puesto que su padre es médico, su madre es tecnóloga médica y su hermano también se dedicó a esta rama. Sin embargo, Obaid afirma que lo suyo siempre estuvo relacionado a la comunicación y a las artes. Desde niña escribía poesía, pintaba cuadros inspirados en la naturaleza, y era amante de los libros. Estas cualidades la impulsaron a estudiar periodismo. Desde joven, soñaba con ser locutora. Cumplió esta primera meta cuando ingresó a Los 40 Principales, luego pasó a radio Carolina, inauguró el programa ‘Tecnociencia’ en radio Cooperativa en 2008, y actualmente se desempeña en ADN y TXS. El paso de los años, la experiencia y los estudios la llevaron a crear un equilibrio entre la comunicación, la ciencia, la medicina y el medioambiente.

Andrea Obaid actualmente se desempeña como locutora y periodista en varias radios de Chile.

En la cabeza de Andrea Obaid siempre hay un nuevo proyecto que busca cobrar vida. Es directora de una productora, ha escrito tres libros de turismo científico, es presentadora de televisión y madre de su pequeño Francisco de tres años. “Mi mamá  siempre me ha dicho que soy un huracán, aunque ahora estoy un poco más calmada”, dice entre risas la periodista. Su especialización en el ámbito científico la ha hecho merecedora de varios premios, becas y reconocimientos, pero más que nada, le ha dado la posibilidad de viajar y cumplir todas sus metas. Con su sonrisa característica para los televidentes, a través de la pantalla confiesa que “me considero una afortunada, gozo con mi trabajo, me apasiona tanto que no podría pedir más”.

–Tu trabajo consiste en viajar todo el tiempo, estar de un lado a otro. ¿Cómo ha cambiado tu rutina con la pandemia?

–En general mi rutina ha cambiado mucho. Siempre estaba viajando para grabar mis programas de televisión (‘Tecnociencia’, ‘Chilenautas’ y ‘Efecto Eureka’) y pasaba más de medio año fuera, en terreno, recorriendo Chile o Sudamérica para todas las temporadas. Ahora ha sido bastante difícil estar mucho más encerrada, sedentaria, después de esta vida de estar afuera todo el tiempo. Pero, por otra parte, también ha sido súper bueno porque me he aprendido a reinventar y creo que este año he estado mucho más dedicada a la radio (ADN y TXS). También me he sumado a otros proyectos como animar eventos de forma virtual y dar charlas. Creo que uno también, de alguna manera, se adapta. Además, me ha permitido estar mucho más tiempo con mi hijo Francisco. Creo que todo eso es lo positivo. Si bien esto cambia la rutina de antes, uno siempre puede reinventarse y adaptarse. Para mí ahí está la fórmula para que cada uno de nosotros busque nuevas oportunidades para seguir trabajando y hacer cosas interesantes de forma digital.

–En 2006 viajaste a Barcelona para hacer tu magíster en Periodismo Científico. ¿Crees que es necesario que los periodistas se especialicen en un área?

–La mejor decisión que tomé en mi vida fue irme a España para hacer mi magíster en Comunicación Científica, Médica y Medioambiental. Se me abrió un mundo de posibilidades porque hay muchos periodistas, pero si tú haces una especialización tienes más y mejores competencias que otros profesionales. Además, no eres una más del montón, sin subestimar a mis colegas, pero cuando tienes una especialización estás mucho más capacitado para cubrir una temática.

En ese sentido, a mí me dio un excelente resultado haberme especializado. Hay muchos periodistas científicos y no solo en Chile. Está la Federación Mundial de Periodistas Científicos con la red de otros países como Argentina, México, Ecuador y todos coinciden que ha habido poca participación de en esta pandemia. Nuestra participación ha sido a través de las redes sociales. Creo que ahí los medios de comunicación perdieron la oportunidad de tener buenos entrevistadores y periodistas muy capacitados para hacer buenas preguntas sobre lo que está pasando.

–¿Cuál ha sido tu mayor reto periodístico en todos estos años?

–Haberme sabido transformar. Por muchos años, hasta antes de irme a Barcelona, yo era periodista de espectáculos. Trabajé en el matinal de Canal 13 comentando de espectáculos y farándula. También trabajé por cuatro años en La Tercera en el área de Espectáculos y estuve por muchos años en radios juveniles hablando de varios temas. Recuerdo que tenía que quedarme hasta muy tarde persiguiendo a los famosos para sacarles una entrevista. Yo creo que ese fue mi mayor reto periodístico porque me fui a España a especializarme en algo totalmente distinto que era la ciencia.

Mientras estaba allá, quedé contratada por La Tercera a distancia y cubría varios temas. Cuando volví pedí que me cambiaran de sección a Tendencias y me dijeron que no, que debía seguir en Espectáculos, entonces renuncié. Ahí empecé un camino sola sin que nadie me conociera como periodista científica. No había muchos periodistas de ciencia en esa época y para mí fue un camino súper difícil. Con mi tesis que hice en el magíster que se llamaba ‘Tecnociencia’ empecé a tocar puertas. Así llegué a Radio Cooperativa para hacer un programa de radio de ciencia y tecnología. Después pasé a Canal 13 para hacer un programa de televisión y así empecé a hacer mi carrera. Yo creo que la reinvención, la resiliencia y cambiar totalmente mi rumbo como periodista ha sido el desafío más grande que he tenido, pero el más maravilloso y el que ha traído más frutos.

–Sé que desde niña te gustaba mucho la poesía, ¿de dónde nació ese gusto y sobre qué escribías?

–En general mi familia es especial porque tiene una veta artística muy grande y una veta científica también. Mi abuelo paterno escribía poesía. Mi abuelo materno es músico y también es pintor. Mi papá, además de ser médico, también pintaba. Mi mamá es médica bioquímica, pero también escribió e hizo muchos talleres literarios. Y yo además de escribir poesía, siempre pinté. Estudié pintura, como hobby, cerca de 12 años, tengo muchos cuadros que hice y los dejé por el trabajo. Creo que en mi familia siempre hubo una sensibilidad por el arte y se combinaba con la ciencia.

Uno de los cuadros pintado por Obaid cuando era niña. Foto: Cortesía.

Recuerdo que de niña nos iba a veranear con mi familia a Papudo y yo me maravillaba con la naturaleza, pasaba horas viendo el mar, el bosque y los animales. La naturaleza siempre fue mi inspiración. Hasta ahora guardo un cuaderno de poesía que escribía desde los siete años y todas las estrofas que tengo son odas al mar, al bosque, a todas las cosas que me marcaron. Siempre fui muy buena para escribir mis vivencias, era una forma de desahogarme, de alguna forma conectarme conmigo misma y cuando me pasaban cosas tristes podía plasmar todo eso en los libros. Además de eso, escribía cuentos y ensayos. Esto me llevó a estudiar periodismo.

La periodista guarda sus poemas que escribió cuando tenía apenas 11 años. Foto: Cortesía

–¿Nunca pensaste dejar de lado el periodismo para involucrarte completamente a la ciencia? 

–A mí me fascina comunicar. Siempre fui muy extrovertida, recuerdo que de niña pasaba tocando el piano, cantando y bailando. Siempre tuve claro eso, me gusta hablar con la gente. Por otra parte, yo veía a mi papá que trabajaba hasta muy tarde en sus turnos y todo lo que él hacía. Debo decir que no tengo ‘guata’ para ser médico. No puedo ver el sufrimiento humano, no puedo ver sangre, me hace pésimo. Por ejemplo, no puedo ver películas violentas porque todo eso me afecta mucho. Ver toda la crudeza que te muestra la medicina yo creo que mentalmente no estoy preparada para eso, no es para mí.

Por otra parte, hecho de menos el haber tenido una base científica para haber entendido mucho más lo que hablaba. Tal vez, haber estudiado biología o astronomía. De niña mi sueño era ser astronauta (dice entre risas). Pero creo que, al ser autodidacta y preguntar las cosas, he aprendido demasiado con todos los expertos que he entrevistado y todo lo que he viajado en terreno. Creo que comunicar tiene su lado muy bonito y se combina bien siendo comunicadora científica.

–¿Cuál ha sido el viaje para una cobertura periodística que más has disfrutado hasta ahora?

–Un viaje que me marcó muchísimo fue cuando viajé a Colombia para grabar a la Isla Gorgona. Es un parque nacional y tiene una historia increíble porque esa isla antiguamente fue una cárcel de máxima seguridad, una de las más importantes de Latinoamérica y se convirtió después en una reserva donde se hace conservación de tortugas marinas, de aves, de otros animales importantes. En ese viaje aprendí muchísimo porque ves cómo un lugar con un pasado tan oscuro, donde estuvo la cárcel y los restos de ese pasado, se puede convertir en un lugar tan maravilloso de referencia mundial. Ese viaje fue muy importante para mí.

También cuando tengo contacto con los pueblos originarios de Chile, para mí son grabaciones muy especiales. Me ha tocado participar en varios rituales. Hay uno que recuerdo con mucho cariño en Chug Chug, cuando la gente de las comunidades Aymara, Quechua y Atacameñas me hicieron participar de sus rituales con la Pachamama. Ahí me di cuenta de que siguen teniendo esta conexión con la madre tierra que hemos perdido tanto con esta sociedad tan explotadora de los recursos, materialista y consumista. Conectarme con los pueblos originarios a mí me llena el alma.

La periodista ha escrito algunos libros sobre periodismo científico y geoturismo en Chile. Foto: Cortesía

Yo me considero una afortunada, creo que he hecho tantas cosas en mi vida, a mis 43 años, que otras personas no lo han logrado. Yo soy una persona que gozo con mi trabajo, me apasiona tanto que no puedo pedir más. Si me preguntaras ahora, creo que he cumplido todo lo que he querido en mi vida. Soy muy feliz con todo lo que he logrado.

–¿Hay algún lugar que te dio miedo ir?

–En el 2016 nos invitaron a grabar al Glaciar Unión que está en la Antártica, a siete horas de Punta Arenas. Teníamos que viajar en un avión Hércules siete horas sin poder ir al baño y sin comer nada. Íbamos a llegar a una zona como 20 grados bajo cero, teníamos que llevar trajes especiales porque íbamos a estar una semana allí. Íbamos con mi socio, también director de ‘Tecnociencia’, los dos solos porque no había más cupo. Estuvimos en Punta Arenas esperando a que se abra la ventana climática para poder volar hacia allá, es un lugar que está muy cerca al Polo Sur. Por la lejanía, el vuelo era muy arriesgado. Algo me decía que no tenía que ir a ese viaje. Yo tenía miedo de ir hasta allá porque sufro mucho con la baja temperatura, me afecta demasiado. Además, no sabíamos cómo iban a funcionar las cámaras porque las bajas temperaturas hacen que las baterías se acaben mucho más rápido. Solo íbamos los dos, sin equipo de grabación, sin camarógrafos, sin producción.

Lamentablemente, nunca se abrió la ventana climática y nos quedamos parados siete días en Punta Arenas esperando poder viajar. Nunca lo pudimos hacer, pero esa es la vez que más miedo he tenido de hacer un viaje por trabajo.

–Chile es la capital de la astronomía, ¿crees que hubieses podido hacer el mismo trabajo, pero en otro país?

–Siempre he pensado que Chile tiene un potencial científico gigante. La calidad de la ciencia y la tecnología es espectacular. He tenido el privilegio de entrevistar a cerca de mil científicos y científicas, he visitado los laboratorios, el nivel de las investigaciones, todo es de primer nivel. El problema aquí es que no se invierte como se debería en investigación, desarrollo e innovación. En relación con otros países de la OCDE, aquí se invierte tan solo el 0.36%, a diferencia de otros países que se invierte el 2,5%.

Acá se está construyendo el telescopio más grande del mundo en la región de Antofagasta. Aquí se harán los más grandes descubrimientos y podemos cambiar el rumbo de la humanidad si se descubre vida extraterrestre. Acá viene la NASA para hacer pruebas en el desierto. Pero Chile también tiene un nivel de ciencia que destaca al país como laboratorio natural. Aquí y en Argentina se ha hecho la mayor cantidad de descubrimientos de fósiles de dinosaurios. Además de todos los pueblos originarios con todos los vestigios arqueológicos que hay. También somos un país de volcanes y tenemos todo el potencial del geoturismo. El problema es la falta de inversión e infraestructura. Lamentablemente nuestro patrimonio natural, histórico y cultural está totalmente desposeído y abandonado. Con todo el potencial que tenemos no se aprovecha y no se invierte.

–Si se aprueba cambiar la Constitución, ¿qué cambios deberían hacerse en el área ambiental?

–Todavía hay una política de Estado extractiva donde se prioriza la economía y los proyectos mineros por sobre la naturaleza. Yo creo que ahí hay un gran problema que hay que mejorar. Si se aprueba una nueva Constitución debe ser ecológica, que exista una democracia ambiental en la que muchos de los artículos velen por proteger nuestro patrimonio natural, nuestros parques, nuestra agua, las tierras de los pueblos originarios, que no haya más zonas saturadas de contaminación. Hay un gran trabajo por hacer.

–¿Qué planes a futuro se vienen para Andrea?

–Ahora sigo con mi programa de radio en ADN y TXS hasta diciembre y espero seguir todo el siguiente año. Estoy postulando a un fondo del Ministerio de Ciencia y Tecnología para hacer un proyecto multimedia sobre salud mental que espero ganármelo. También estoy trabajando para el canal TV Educa en donde tengo mi programa animado de astronomía para niños. Además, escribiré un nuevo libro sobre rutas de turismo científico en el sur de Chile. Tengo varios proyectos por el momento y eso me hace muy feliz porque espero seguir haciendo divulgación científica por mucho más tiempo.

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